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Woody Allen, el documental


Robert B. Weide dirige este documental sobre Woody Allen, que nos acerca al genio neoyorkino con un breve repaso por su carrera, su cabeza y las personas que pasaron por su vida.

Comediante, actor, guionista, director. Woody Allen es muchas personas en una. A lo largo de su carrera cuenta en su haber con más de cuarenta películas. Entre ellas, muchas se han convertido en íconos, y han pasado a estar en la lista de las mejores y más memorables películas de la historia del cine.

Este documental, además de hacer un repaso que parte desde un Woody chiquito que se caracteriza por ver el lado trágico de la vida, pero con humor, cuenta además con los testimonios del propio protagonista que a lo largo de la película va recorriendo su carrera, su vida, y nos permite entrar en ella, aunque sea por un rato.

Es cierto que muchos de los datos que nos van a ir aportando el documental, un asiduo fan del neoyorquino probablemente ya los conozca. Y es que el film se convierte en una película cuyos admiradores de Woody Allen apreciarán, pero además va a permitir a gente que no lo conoce demasiado, descubrir que él nunca fue un cineasta más, que tiene un sello propio, y que radica principalmente en su forma de ver la vida. Lo que sí tiene de novedoso es que mientras se repasan sus comienzos seremos testigos de varios segmentos de su stand up inicial, que fue lo que lo llevó al cine. Es ser testigo de un Woody Allen que siempre fue ingenioso, por más que le costara mucho el pararse frente a un público. Hoy lo conocemos, sabemos cómo es, neurótico hasta el extremo (siemp

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re recuerdo algo que dijo Jorge Guinzburg después de conocerlo personalmente, “uno nunca debería conocer a sus ídolos”, porque al hacerlo se encontró con un hombrecito nervioso y fóbico al que ni siquiera se lo podía tocar).

Entre una filmografía tan extensa, la película no puede detenerse en cada uno, pero sí en la mayoría, sobre todo aquellas que marcaron su carrera, ya sea por su éxito, por su novedad, por su fracaso, o lo que la distinguiera. Y a medida que pasa por ellas, se permite dar con testimonios de los actores que han trabajado con él, entre ellos la querida Diane Keaton, Mariel Hemingway, John Cusack, Penélope Cruz, Scarlett Johansson y Owen Wilson. Diferentes actores que tienen una forma muy parecida de definirlo a él en su trabajo: es un director que los deja ser mucho en el set, pero a la vez, casi inconscientemente, los fuerza a querer dar lo mejor de sí todo el tiempo, y quizás allí radique el hecho de que muchas de sus actrices han sido galardonadas por la Academia gracias a él.

Probablemente otros de los pequeños momentos que se atesorarán de este documental recaigan en aquellos en los que Woody muestra dónde escribe y cómo busca ideas para sus películas. Y es que además, si bien no le escapa a datos personales que lo han puesto en el foco de los medios sensacionalistas, la película en ellos no se detiene. Prefiere detenerse en otros lugares, más intimistas, más relacionados al genio que al hombre mediático en el que se convirtió en algún momento sin quererlo.

Película recomendada tanto para los admiradores, como para aquellos que sientan con ganas de conocer un poco más al realizador que probablemente los convenzan de que tiene mucho para ofrecer, porque “hasta sus películas más flojas tienen algo”, dice Mariel Hemingway.. Lo mejor es que da la sensación de que hasta el día que se muera, él va a seguir haciendo películas. Y siempre nos puede sorprender, ¿o no hizo eso acaso cuando apareció con Medianoche en Paris, esa hermosa película llena de magia y nostalgia? Y también logrará que nos interesemos en completar aquellos huecos que seguramente la mayoría deba tener (insisto, son más de cuarenta películas) y nos pongamos a verlas.