Festivales

Un resumen del 19 DOC BS AS


El DOC Bs. As. se llevó a cabo la semana pasada, del 10 al 16 de octubre, en cuatro sedes de CABA. (Sala Lugones, Alianza Francesa, FUC y DAC).

Esta muestra busca, a través de sus distintas secciones, introducir a les profesionales y al público en general en nuevas tendencias, en las distintas formas de escritura y en revisar obras de realizadores ya consagrados. Exponiendo y discutiendo sobre las mejores producciones nacionales e internacionales del cine documental de creación. Significando una plataforma de prestigio para los estrenos de frescas miradas de nuevxs directores.

El pasado jueves, 10 de Octubre, el DOC dio su apertura con Lluvia de Jaulas (Argentina, 2018) de César González, quien nos comparte su mirada filosófica sobre las formas de vida en Buenos Aires, puntualmente sobre los márgenes del orden social que habita y transita en el film (Las villas Carlos Gardel, 21 y 31, las calles de Florida y Lavalle y las inmediaciones del Obelisco). Su riqueza recae en la estructura sonora que parece cobijar la imagen pero terminará dominándola, con una denuncia solapada en poesía casi sonámbula, donde el director plebeyo consigue ponernos en evidencia de espectadores, más allá de nuestro rol en la sala, interpelados desde una sensibilidad casi abandonada dentro del género documental que nos representa.

Así de potente arrancó esta 19° edición que, con la mirada desafiante de su programador artístico Roger Koza y acompañado por la enorme Carmen Guarini, el DOC BUENOS AIRES, una vez más, dejó de lado las películas para respirar y celebrar cine.

Si bien es de público conocimiento que nuestro país se encuentra en angustia económica, los festivales de cine no son la excepción a la regla, y esta muestra consigue, a pesar del ajuste, dialogar con lo real de Argentina y el mundo para reagruparse y nutrirse desde ahí, ofreciéndonos un cine más urgente, personal y desconocido.

Los focos comprendidos por el suizo Stéphane Göel, el alemán Bernd Schoch y el francés Florent Marcie recaen en la similitud de creación, pero no así de forma, pues los une el alejamiento del típico aburguesamiento del cine, y si bien Göel es el de mayor recorrido como realizador, su humildad y visión de distanciamiento de lo plural, lo convoca en esta triada que enriquece, sin lugar a dudas, la perspectiva que propone la muestra, la de  “desmarcarse”: apartarse o distanciarse [una persona] de la forma de pensar o de actuar del resto de un grupo, un partido o una sociedad.

Esta es la premisa que flota en pantallas y butacas, pues Roger la ha utilizado sostenidamente en diálogo con el público para marcar desde dónde deberíamos mirar y escuchar a este cine que se nos presenta: como el de Juan Villegas con Los trabajos y los días (Arg, 2019) con un meticuloso viaje musical; Jaime Guerra con Plaza Juan Barón (República Dominicana-Cuba, 2018) y su exploración sobre la fotografía y el fotograma; Juan Carlos Lucas y Mary Ester Delgado con Ángeles (Paraguay, 2018) y su construcción sobre lo siniestro y lo cercano en la temática del abuso sexual en las infancias relatado desde una subjetividad lúdica que culmina extrañamente subjetivizada hacia les espectadores; Federico Atehortúa Arteaga con Pirotecnia (Colombia, 2019) ópera prima que nos abre al cuestionamiento sobre “lo real” del documento, del suceso, de la vida; Jazmín Carballo Malem y su cine cordobés con La cima del mundo (Argentina, 2019), reparador registro sobre la búsqueda esperanzada de una joven cordobesa que sueña con ser cantante, donde su madre, convertida en montaña, le ofrece la cima para su mundo; el debut de la actriz Sofía Brito como directora con La verdad interior (Argentina, 2019) documental sobre su encuentro con James Benning para el rodaje de uno de sus films como actríz pero que se transmutará a un registro más íntimo sobre el propio aprendizaje de una etapa de su vida. Todas estas “Variaciones de lo real”, como bien lo expresa Roger Koza, son apuestas a personalidades definidas, distantes entre sí y hasta poco conocidas, que demostraron que la cantidad de espectadores no hace a la calidad de las historias.

Culminando la muestra con el film brasileño La Rosa Azul de Novalis (2018) de Gustavo Vinagre y Rodrigo Carneiro, con previa alerta a les espectadores sobre las imágenes sensibles que puedan “ofenderles”, y haciendo mención sobre la situación crítica de censura que atraviesa el cine de Brasil hoy, convirtiendo así al DOC Buenos Aires en un espacio de resistencia y de puesta en valor donde lo personal también es político.

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