Festivales

Segunda crónica desde el Festival de Cine de Pehuajó


El domingo en una ciudad del interior se vive de manera diferente a la que los porteños están acostumbrados. Si CABA parece transcurrir en un modo desacelerado, acá, en Pehuajó, el ritmo realmente es casi inexistente.

La mayoría de los negocios cerrados (incluso los restaurantes, por lo que algunos bares o confiterías fungen como “comederos” domingueros), las calles vacías y el calor que se siente en pleno, cayendo pesadamente sobre los cuerpos y las cosas, un calor que igual se percibe seco, sin esa humedad que agobia en Baires. Un calor que acostumbra en el interior del país a cortar cualquier actividad hasta bien entrada la tarde. Esa es la razón para que las proyecciones en el Festival de Cine comiencen recién a partir de las 19.

Festival de Cine de Pehuajó

Hoy se exhibieron: Los ganadores (Néstor Frenkel), el documental que muestra y reflexiona sobre el mundo de los premios amateurs, premiados y premiadores, a partir de algunos personajes muy particulares. La delgada línea por la que elige transitar el guión y la puesta en escena lamentablemente hace que se caiga en la búsqueda fácil del reírse del otro más que con el otro, cierta mirada despreciativa y cínica que no se salva por la justificación de la corrupción que caracteriza a su protagonista casi excluyente; Fuga de la Patagonia (Javier Zevallos y Francisco D’Eufemia) utiliza el género de la aventura y hasta el western criollo para contar la huida del joven Francisco Moreno (aún no era el famoso Perito) de la sentencia de muerte a la que lo condena la comunidad mapuche. Con un comienzo vibrante dado por la muy lograda escena de los rápidos, el camino del héroe luchando por sobrevivir a la naturaleza hostil y que cumple a rajatabla con los encuentros con distintos personajes (acaso demasiado funcionales al guión), la película empieza a abandonarse a los discursos explicativos (declamativos además de anacrónicos en el uso del lenguaje) y perder en su desarrollo la tensión lograda en un principio que logra recuperar en el duelo final; Solo (Guillermo Rocamora) y el drama asordinado y seco, con “ritmo uruguayo”, de un trompetista de la Fuerza Aérea, abandonado por su mujer, en crisis con su vida y ante la decisión de optar entre su carrera militar (un ascenso y un viaje a la Antártida) y un concurso de música; Un tango más (Germán Kral), un documental sobre la ruptura de la pareja (matrimonio y profesional) de Copes y María Nieves, íconos de la danza nacional, en la voz y desde el punto de vista de ella que nunca había hablado antes. Interesante en lo que se puede leer entre líneas, quizá algo forexport y estereotipado en la mirada sobre Buenos Aires, tanto por las imágenes seleccionadas como por su musicalización y finalmente Nana (Miguel Angel Francisco) una roadmovie, viaje interior y exterior de sus protagonistas: un hombre que quiere llevar a Buenos Aires a su niñera, ahora una anciana.

Fuga en la patagonia

En la tercera tanda de cortos se destacaron: Cradle (ZanyarLotfi – Irán): una niña haciendo sus tareas escolares, su hermanito bebé que duerme y un abuelo roncador, costumbres contadas a través de detalles y una historia pequeña resuelta con humor; The Gentle Giant (Kioumars Mohammad Chenari – Irán) un hombre y unas hormigas, la destrucción no buscada y el resarcimiento tras una reflexión posterior, historia sencilla y alegórica sin sobreexplicaciones; El más grande (Gastón Escudero Bigurrarena y Natalia Barrutia – Argentina), un documental de personaje sencillo y fresco que descubre a Juan Carlos, un joven que hace publicidad de los negocios de su pueblo a voz en cuello por la calles; Un minutito (Javier Macipe – España) una ficción que juega con las armas del documental para seguir a una joven que junta firmas en las calles de Madrid para detener la avanzada neoliberal contra la salud pública (más privada y restrictiva para con ciertos sectores sociales y especialmente los inmigrantes). Un retrato claro y explícito sobre la sociedad española (y mundial) en estos tiempos nada solidarios rematado con un pequeño dejo de esperanza.

La lluvia nocturna trajo un poco de alivio y alguna que otra empapada o una corrida para escapar de ella.