Festivales

Primera crónica 34 MDQ por Luciano Mezher


Comenzó el 34 Festival internacional de Cine de Mar del Plata. La Competencia Internacional presentó películas de Francia, España y Brasil.

Después de un viaje de muchas horas desde Merlo (San Luis) a la costa de Mar del Plata, mi experiencia «festivalera» dio comienzo.

La ciudad puede cambiar, las películas son nuevas, pero hay algo que se mantiene en el Festival de Cine de Mar del Plata, la sensación de que todos vienen a armar su propia historia durante 10 días.

Como siempre hay para todos los gustos y mientras que algunos se levantan temprano para las primeras funciones de las 9 AM, otros son criaturas nocturnas de la medianoche.

La Competencia Internacional comenzó con tres exponentes de diversas nacionalidades, cada uno con su particular forma de contar un relato.

O que arde de Oliver Laxe es una coproducción entre España, Francia y Luxemburgo que cuenta la historia de Amador, que sale de la cárcel después de ser acusado de un incendio. Vuelve a su casa y a su madre en el medio de una aldea entre el bosque. No faltan los prejuicios típicos del pueblo cuando un conflicto surge y los dedos apuntan a Amador.

La película explora la relación de una madre y un hijo que intentan seguir adelante, siempre rodeados de la naturaleza que no sólo los circunda sino que también los define como seres humanos. Filmada con el fuego como protagonista, también genera una empatía con Amador desde un primer momento, para lo que el director, deliberadamente, deja en fuera de campo sus acciones y nos hace partícipes de ese prejuicio general.

Después de su paso por Cannes y de ganar el premio del jurado en Un Certain Regard, A vida invisível de Karim Ainouz, es la elegida por Brasil para representar al país en los próximos premios Oscar. El relato se ubica en la década del 50 con dos hermanas, Eurídice y Guida, ambas con sueños de empezar una nueva vida, lejos de un estructurado padre. Sus caminos se separan mientras que cada una intenta lograr sus metas, pero también tienen que cargar con el peso de una sociedad y una familia que las aparta.

Construida desde el drama mismo, la película en todo momento está apelando a nuestra necesidad de que estas dos hermanas se encuentren. Sabemos en dónde está cada una y como espectadores omniscientes nos ponen aún más en un lugar de tensión. Con muy buena música y bien actuada, esta historia quedará en el espectador por mucho tiempo.

Les Enfants d’Isadora de Damien Manivel está dividida en tres segmentos. Esta película francesa habla sobre el dolor de la bailarina Isadora Duncan después de perder a sus dos pequeños hijos en un accidente automovilístico. La bailarina y coreógrafa expresa su sentir en la obra  Mother que el director Manivel vuelve a resignificar. Primero con un segmento sobre una bailarina tratando de experimentar el proceso creativo de Isadora. En la segunda parte una profesora le enseña una coreografía a una chica con síndrome de Down. La tercera abandona los movimientos acelerados y nos lleva a la quietud de una señora mayor que tiene dificultades para trasladarse.

Con pocos diálogos, el cuerpo es el lenguaje del alma, y quizás debido a la pesadumbre del aspecto narrativo queda en manos del espectador unir los conceptos.