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Los Amantes Pasajeros


Pedro Almodóvar es un director que supo crear su propio universo. En él, las mujeres son primordiales, y todo está teñido de colores vivos. La música también suele ser importante para musicalizar grandes escenas de sus historias generalmente retorcidas. Pero Almodóvar ha madurado. Sus últimas películas han sido tomadas cada vez más en serio, y su estilo no hizo más que afianzarse. Entonces aparece Los Amantes Pasajeros.

A simple vista, es el Almódovar de fines de los 80s. El de la comedia bizarra y tramas que se van enredando. Y algo de eso hay. Pero también hay algo del director más maduro, y es sobre todo el cuidado (que siempre estuvo pero con los años se perfeccionó) a la hora de crear planos y escenas coreografiadas.

De todos modos, Los amantes pasajeros puede no llegar a estar a la altura de películas como Mujeres al borde de un ataque de nervios, o Kika, y por supuesto marca un quiebre importante tras sus dramas Volver y La piel que habito, sólo por mencionar algunas de sus últimas películas. Pero en ella hay algo que la hace especial, al menos para aquel que busca divertirse sin demasiadas pretensiones y sabiendo entrar en este mundo que, tal como nos indica el director al principio en una leyenda, no es realista, aunque no se diferencie mucho de la realidad.

En Los Amantes Pasajeros, un grupo de tripulantes queda sobrevolando el cielo sin rumbo alguno esperando poder aterrizar. Nada les asegura que puedan finalmente hacerlo con éxito, pues no tienen ningún aeropuerto totalmente libre como para hacerlo.

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Y mientras esperan, beben, se drogan, tienen sexo, y terminan sacando a flote sus secretos más oscuros. No hay inocentes.

Excéntricos y sexuales, sus personajes deambulan por un avión que no va a ningún lado, esperan, como en el limbo, un destino incierto. Y si bien tenemos un abanico de coloridos (claro) personajes, esta vez el protagonismo principal recae en el costado masculino, homosexual.

Una comedia delirante, con una gran escena musical (con el tema que da título a la película en Estados Unidos: I’m so excited) y una colorida puesta en escena, el director también se permite poner en pantalla a dos actores fetiches suyos que nunca antes habían compartido uno de sus films: Penélope Cruz y Antonio Banderas. No importa que esa escenita poco aporte a la película. El gran director de actores se da el lujo de hacerlo porque quiere. Casi como sucede con toda la película. Se percibe que es una película en la cual se divirtió mucho haciéndola. Se nota mucha libertad.

Una película que tiene todos los condimentos que nunca faltan en la filmografía del español. Aún así puede no satisfacer al fanático más acérrimo, aquel que busca que se supere con cada film. Además la trama es despareja, cosa que no me parece incorrecto en un film que no pretende serlo.

Un poco un reinvento y otro poco un regreso a las fuentes, Los Amantes Pasajeros es una película ligera y divertida. Un mundo al que estamos invitados y de nosotros depende decidir introducirse en él o quedarse fuera.