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La casa junto al mar de Robert Guédiguian


Robert Guédiguian dirige y escribe, junto a Serge Valletti, un drama familiar sobre hermanos distanciados desde hace muchos años, ahora reunidos ante la inminente muerte de su padre.

Tres hermanos de mediana edad, que pasaron como veinte años sin verse, se reúnen de nuevo en la que fue la casa de su infancia en Marsella después de un ataque cardíaco del padre que lo deja muy cerca de la muerte. Un padre que está pero no está, porque queda en un estado semiinconsciente. Tres hermanos cuyos caminos fueron para lugares muy distintos: Angèle es actriz y sufre aún una fuerte pérdida, Joseph es profesor de universidad y mantiene una relación con una chica mucho más joven y Armand se quedó en el pueblo a cargo del restaurante familiar.

Con el reencuentro surgen inevitablemente fantasmas del pasado, discusiones viejas y reproches de heridas que no han logrado terminar de cerrarse. Esto se ve principalmente en el personaje de Angèle, cuya pérdida está directamente relacionada con ese lugar y con su padre.

La casa junto al mar es un melancólico retrato de personajes a través de un momento específico de sus vidas. No hay un conflicto principal, sino que andan rondando varios, más bien internos, algunos pasados, otros más actuales. No todo se resolverá, no se cerrará cada hilo narrativo. A la larga, lo que parece interesarle a Guédiguian es ese aire de desencanto propio de una adultez que carga más desilusiones que sueños cumplidos.

No obstante, entre los personajes y las diferentes situaciones con las que estos van enfrentándose hay una cierta monotonía que la torna algo insulsa. Eso de no profundizar en casi nada de lo que sucede la hace, a veces, sentirse superficial más que sencilla. Aunque pretende abarcar varias temáticas, porque en algún momento llega un barco con inmigrantes y ayudan a un grupo de niños refugiados, pero esto se sucede más cerca del tercer tramo. Allí los personajes comienzan a salirse un poco de sus conflictos internos al observar a estos niños y en especial la relación que tienen entre ellos.

Quizás el mejor momento de la película sea un flashback musicalizado por “I Want You” de Bob Dylan, momentos que en realidad pertenecen a una de las primeras películas del director con los mismos actores. La relación entre pasado y presente retratados de una manera muy bella.

Por último, merece un aparte esa casa del mar que funciona como un personaje más, que es reflejo del paso del tiempo, de lo que fueron, de lo que son, ¿de lo que serán? que los conecta de un modo más directo.

En conclusión

La casa del mar es una película con buenos momentos pero a la que le termina faltando un poco de cohesión entre los personajes y sus conflictos. Bellamente filmada y con buenas dosis de carga emocional.

Puntaje 3 3/5
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