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¡Huye! de Jordan Peele


¡Huye! combina el thriller político con el terror. Y sale más que airosa.

Rose (Allison Williams) y Chris (Daniel Kaluuya) componen una pareja interracial en la Norteamérica de Trump. Nada para escandalizarse, pero sí para levantar cierto recelo en Chris, afroamericano, a la hora de ir a pasar unos días en la casa de los padres de ella para una presentación formal.

Camino al encuentro un suceso extraño con un venado quiebra la tranquilidad del viaje y un policía que se hace presente para verificar lo ocurrido pide sin ningún tipo de justificación comprobable la documentación de Chris, aunque no era él quien conducía el vehículo. Ella lo defenderá con vehemencia frente al pequeño atropello y continuarán su camino.

Al llegar, un recibimiento amistoso y fraternal aleja los temores de Chris, quien empieza a conocer a sus “suegros” en su entorno natural. El padre se declara seguidor de Obama y Missy Armitage (Catherine Keener), que es psiquiatra y practica la hipnosis para ayudar a resolver traumas y adicciones, se ofrece a quitarle sus ganas de fumar con sólo una sesión. Una luz de inquietud vuelve a encenderse cuando Chris comprueba que en la casa trabajan dos afroamericanos como él: una empleada doméstica y un jardinero.

Una reunión de amigos de los padres vuelve a ponerlo en alerta, mientras Rose aquieta sus resquemores presentándolo en sociedad. Pero él comienza a sentir que el clima se va enturbiando de a poco, con pequeños signos que le provocan extrañeza y desconcierto, y las cosas no marchan tan bien como se suponía que debían hacerlo. Ese grupo de amigos de los padres de Rose parece esconder algo.

El placer y el disfrute de una estancia en un lugar acogedor comienza a convertirse en miedo e inquietud. El único contacto con el exterior de nuestro protagonista será un amigo que trabaja como seguridad en un aeropuerto, personaje que otorga cierto oxígeno y humor a la historia. No conviene adelantar más datos acerca de un guion que se va retorciendo, en una trama centrípeta que va envolviendo a Chris.

¡Huye! está más cerca de cualquier thriller de política que de un filme de terror al uso. Como en La noche de los muertos vivos (George A. Romero, 1968) hay ecos de un malestar social y el accionar de los personajes no está originado por problemas de la psiquis, fantasmas o monstruos fantásticos, sino signado por lo siniestro, esa cercanía del mal en lo familiar y conocido, un trauma que está aún sin resolver.

En conclusión

¡Huye! está más cerca de cualquier thriller de política que de un filme de terror al uso, el accionar de los personajes no está originado por problemas de la psiquis, sino por traumas y conflictos sociales que aún no se han resuelto.

Puntaje 3.5 3.5/5
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