Cine

Gaspar Noé, Enter The Void y yo.


Aún me cuesta contar la historia y sonar natural al decir “estábamos caminando  por unas galerías con Gaspar, para buscar unos comics de Condorito, de los viejos, esos  que le gustaban cuando era chico”

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La primera vez que vi Irreversible fue como si me sacudieran y me mostraran otro mundo. Mi mejor amiga me la recomendó y me advirtió que era fuerte. Con esto en la cabeza, un día después del colegio llegué a casa y la vi.  Impactada, recuerdo tapándome los ojos mientras la miraba, pasmada, con mi cabeza de adolescente a mil, la crudeza  me desesperaba y aunque en muchas ocasiones quise apagar la tele, seguí hasta el final y me gusto…
Más o menos diez años pasaron desde esa tarde luego del cole y nunca pensé que iba a conocer al director de este film. Cuando entré a trabajar en Festival Cine B como directora de prensa, me contaron que el  invitado especial sería el cineasta Gaspar Noé.

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Como encargada de prensa, me tocaba agendarle entrevistas en diferentes medios, coordinar la rueda de prensa, estar atenta a que él estuviera cómodo y acompañarlo a alguna actividad extra. Estuvo dos días en Chile, estrenando en Sudamérica su último film  Enter the void y como invitado de honor en  Cine B//_4.

Me recuerdo nerviosa ordenando a la prensa, varios medios acudieron esa mañana a recibir a Gaspar, uno que otro fanático andaba dando vueltas por ahí (sin contar mis propios nervios de fanática).  Cuando llegó todos se dieron vuelta y comenzaron los aplausos y las frases de bienvenida.
Al comenzar la rueda de prensa,  lo primero que noté es que hablaba demasiado bajo y se reía por cosas que no tenían mucho sentido, hablaba mucho de drogas y se aburría de las mismas preguntitas de siempre (como la pregunta sobre la violación en Irreversible).

Dos días es poco tiempo, pero en poco tiempo tuvimos muchos ratos a solas camino a las entrevistas, me comentaba tonteras que le llamaban la atención de Santiago, siempre salía con alguna historia o dato freak sobre Tokyo (donde se filmó Enter the void) y me repetía cada cierto rato que tenía que ir, rallaba mucho con ese lugar.  En  su primera noche en Chile celebramos la fiesta inaugural del festival, donde terminé siendo su pareja de baile (otro momento sacado de una peli, yo bailando con Gaspar Noé) y luego nos fuimos a un after (solos) a terminar la noche y cuando la gente lo reconocía comenzaban a ofrecerle todo tipo de drogas, pero no aceptó ninguna. Yo quería irme a dormir hacía horas, pero él no… él quería seguir la fiesta y los tragos, hasta que muerta llegué a dormir a mi cama recién a las 6 de la mañana, antes de eso lo pase a dejar al hotel.
Es surrealista estar cerca suyo y escuchar las cosas que piensa. Me enteré de que su padre es un artista y en alguna de sus películas ha usado alguno de sus cuadros. Los viajes y las drogas son otra parte importante de lo que es como realizador. Me habló mucho de una droga que probó en Perú antes de grabar Enter the void, llamada Yaguasca. Me contó paso por paso las sensaciones que tuvo, como lo marcó el estar en Perú haciendo esto, y cuando vi la película me di cuenta de que trabajó mucho para hacernos sentir a todos de la forma en que él se sintió. De a ratos la música y la forma en que trabajaba los planos, me hacía entrar en una especie de trance. La historia también tiene lo suyo, está basada en un freak  Libro tibetano de los muertos que es una guía para la gente que muere, para que puedan pasar de buena forma los 49 días del limbo que se supone tienen nuestras almas, antes de salir del mundo y  reencarnarse. Esto unido a la historia de su protagonista Alex, quien al morir va observando lo que pasa cuando él ha dejado el mundo de los vivos, observa como fue su vida y vemos su extraña relación familiar.

Su última noche en Chile tuvimos una pequeña fiesta en la casa de alguien del equipo, me dejó su número de teléfono antes de volver al hotel y su correo electrónico, hace un tiempo me escribió para decirme que le gustó venir y que le había caído bien. Yo miro esta historia que les cuento y todavía me da risa pensar que estuve dos días con este tipo que me revolucionó a los quince, no es la gran cosa y nada cambió, pero es raro conocer a alguien que admiras, no creen?

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