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Festival de Cine Rojo Sangre: Algunas películas más


Última crónica desde la décimo quinta edición del Festival Internacional de Cine de Terror, fantástico y bizarro Rojo Sangre.

Starve, dentro de las novedades, una película slasher que con ciertas similitudes a Saw y Hostel prometía bastante a los pocos minutos de empezada, justo cuando sus protagonistas son capturados, pero de a poco se va convirtiendo en una película menos seria de lo que se considera. Así como en Saw se castigaba a quien no apreciaba la vida, acá este “director de la escuela” (el terror sucede en una escuela abandonada de un pueblo fantasma) se empecina en comprobar su teoría: que cuando uno tiene hambre, cuando las tripas comienzan a rugir, es capaz de cualquier cosa por saciarla, incluso de matar o comerte a tu ser querido. Es así que constantemente enfrentan a dos personas sólo para que, al ganador, es decir al que mata al otro, darle algo de alimento. Pero la película termina generando escenas más graciosas de lo que debían ser, y el desfile de personajes aporta poco y nada. Una de las propuestas más decepcionantes de esta edición.

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Dentro de la Competencia Iberoamericana, La casa del fin de los tiempos es una película de Alejandro Hidalgo que es ni más ni menos que la película venezolana más taquillera de la historia. Una mujer presencia en su casa hechos que no comprende, el asesinato de su marido y la desaparición de uno de sus hijos, y es llevada presa, declarada culpable de esos asesinatos. Pero cuando ya es una persona mayor se le concede el privilegio del arresto domiciliario y muy a su pesar regresa a esa casa a encontrarse con los fantasmas del pasado y de a poco va armando el rompecabeza sobre lo que sucedió. Una buena película de terror sobrenatural que se apoya especialmente en la actuación de su protagonista, Ruddy Rodríguez.

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El incidente llega desde México como una película que además viene de tener un muy buen paso por el festival Buffalo Dreams. Desde el principio el film empieza muy arriba, con una gran puesta de cámara, primero quieta y luego vertiginosa a la hora en que los tres protagonistas del primero de los segmentos se encuentran encerrados en las escaleras de un edificio. Porque suban o bajen todos los pisos, cuando terminan están donde empezaron. Así quedan, encerrados desde que se escucha una misteriosa explosión. Comida no les falta, por un extraño motivo la máquina expendedora parece reponerse continuamente.

El segundo segmento tiene como protagonista a una familia que viaja hacia la casa del padre, con el padrastro, un alcohólico en recuperación que intenta sin mucho esfuerzo ganarse el cariño de los chicos, y se queda estancada en la ruta. Porque también después de una explosión, el camino se transforma en circular y sin importar cuántos kilómetros se recorran, vuelven a encontrarse en el mismo punto.

La película que tiene muchas referencias a Lost, se parece también a ella a la hora de plantear una premisa interesante y atrapante, pero que luego le cuesta resolver. Para eso, en este caso recae en sobre explicaciones y diferentes escenas unas tras otra para dejar todo bien claro. Más allá de un último tramo notoriamente más flojo que el resto de la película, El Incidente sigue siendo una propuesta interesante y diferente, con un muy buen manejo y retrato del tiempo, al fin y al cabo, a su director Isaac Ezban parece preocuparlo, el tiempo, el pasado, el recuerdo de lo que ya no volverá.