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Estreno El Picasso de Persia de Mitra Farahani


El Picasso de Persia, ganadora del último BAFICI documenta la vida, la obra y los días finales del pintor y escultor iraní Bahman Mohasses.

Mitra Farahani se sumerge a la búsqueda del artista exiliado en Roma, ella dirige el film, pero el pintor es quien pauta la marcha de cómo debe ser contada, ilustrada y aun musicalizada su vida, en un mar de confesiones que se irán develando hasta el final de sus días.

Cuando la directora lo encuentra, pacta citas con Mohasses y de esa relación de intimidad, cigarrillos y cafés, se revela el misterio de una pintura, una vida. El título original del film es Fifi aúlla de felicidad, y es ese cuadro omnipresente a lo largo de todo el desarrollo el que será de capital importancia hasta el final. Esa obra guía el relato, un retrato que el artista iraní eligió conservar entre tantas que destruyo Él mismo a lo largo de su vida. Muchas de sus creaciones sólo quedaron plasmadas en fotografías. Y otras tantas fueron destruidas o censuradas en su propio país, la antigua Persia. En ese sentido es tragicómica una secuencia en la que una burócrata funcionaria del arte iraní cuenta que le pidieron al artista que vista con ropa interior una escultura de un desnudo.

EL Picasso de Persia-vision del cine

EL Picasso de Persia-vision del cine

Mohasses muere y resucita en cada plano, en cada secuencia, en cada polémica declaración sobre su vida, sobre la censura y la autodestrucción de lo que ha creado, sobre las figuras políticas de Irán, sobre el encargo de la escultura de la familia real, sobre la revolución. Revive al contar sobre los hombres que amó, y su particular visión sobre la homosexualidad. Se enciende cuando decide volver a pintar y elige oleos y telas. Y se apaga con cada cigarrillo que ya no debe fumar por su salud deteriorada y es consciente de su herencia, de su trascendencia. La aparición de compradores de lo poco que queda de lo que ha creado lo ilumina y resignifica su legado final.

Si bien desde el prólogo, Mitra elige contar que el pintor muere durante la filmación de El Picasso de Persia, su desafío como realizadora documental (y casi como confesora de Mohasses) consiste en ir develando capas de misterio de una figura, que aún en su país, muchos creían muerto antes de que eso suceda. Pero lo que sigue es tan poderoso y magnético que bien vale reflexionar sobre la trascendencia de las obras de arte, de la propiedad de las mismas ¿Quién es el dueño de la obra? ¿El artista, el comprador, el destinatario? ¿El que la encarga? .Todas esas preguntas flotan a lo largo de la visión de la película. Y mas allá, en las aguas del plano final. Y en la cabeza de cada espectador.

En conclusión

Mitra Farahani se sumerge a la búsqueda del artista exiliado en Roma, ella dirige el film, pero el pintor es quien pauta la marcha de cómo debe ser contada, ilustrada y aun musicalizada su vida, en un mar de confesiones que se irán develando hasta el final de sus días.

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