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Estreno 8 apellidos vascos de Emilio Martínez Lázaro


Con el diploma de ser la película más taquillera de la historia del cine español, vista por más de 10 millones de espectadores, se estrena Ocho apellidos vascos.

Rafa (Dani Rovira), un joven sevillano de pura cepa, conoce a Amaia (Clara Lago), una chica vasca. Luego de una frustrada noche de amor, la mujer abandona el departamento del chico, dejando allí su cartera. El, perdidamente enamorado, decide ir a conquistarla, llevándole sus pertenencias al País Vasco. Al llegar, se desata una comedia de enredos, basada en los clichés, prejuicios y tensiones culturales y políticas entre ambos lugares de España.

Con una secuela ya en preparación, esta película ostenta el record de haber recaudado más de 60 millones de euros. Pero en este caso puede aplicarse la frase que termina en…”millones de moscas no pueden estar equivocadas”, ya que los méritos cinematográficos son de dudosa calidad. La dirección de Emilio Martinez Lázaro puede tildarse de apenas correcta, sin ningún virtuosismo y escasa gracia por tratarse de una comedia. A ellos debe sumarse que fuera de España, un gran porcentaje de chistes son inentendibles. De manera que comprimiendo el conflicto del enredo derivado de que la chica cortó con su novio días antes de su boda y debe ocultar la situación al padre y el hecho de que andaluz que debe hacerse pasar por vasco, el resto del poderío cómico, recae en algunas actuaciones.

8 apellidos vascos-vision del cine

8 apellidos vascos-vision del cine

Dani Rovira, exitoso monologuista y cómico, es quien sostiene con su actuación. Su Rafa tiene la cuota de ingenuidad, gracia y picardía que su personaje requiere. No así, Clara Lago, su contrapunto. Y como sucede en algunas comedias, los secundarios aportan simpatía. Karra Elajalde, como el padre reaparecido al que hay que ocultarle las cosas, y Carmen Machi, quien accidentalmente, debe pasar por la madre del chico, tienen timming para la comedia y se lucen.

Con ecos de Bienvenidos al país de la locura, una comedia francesa, basada en casi las mismas diferencias entre el norte y el sur de aquel país, que tuvo también una versión italiana, así como una película brasilera, que extrapolaba el conflicto a una pareja de diferentes ¡clubes de futbol!. La consigna es reírse del otro, para terminar de divertirse con el otro. Lo de “Pinta tu aldea y pintarás el mundo” no siempre aplica a la comedía, cuando las bromas son demasiado locales. Y no hay nada peor que quedarse afuera de un chiste y 8 apellidos vascos lo consigue.

2/5

En conclusión

Con ecos de Bienvenidos al país de la locura, una comedia francesa, basada en casi las mismas diferencias entre el norte y el sur de aquel país, que tuvo también una versión italiana, así como una película brasilera, que extrapolaba el conflicto a una pareja de diferentes ¡clubes de futbol!. La consigna es reírse del otro, para terminar de divertirse con el otro. Lo de “Pinta tu aldea y pintarás el mundo” no siempre aplica a la comedía, cuando las bromas son demasiado locales. Y no hay nada peor que quedarse afuera de un chiste y 8 apellidos vascos lo consigue.

Puntaje 2
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