Charlamos con

Entrevistas a Julieta Cardinali, Joaquín Berthold, Antonia Brill y Lola Seglin


Aprovechando el estreno en salas de Natacha, la película hablamos con sus protagonistas Antonia Brill (Natacha), Lola Seglin (Pati) y los padres de Natacha: Joaquín Berthold y Julieta Cardinali.

Entrevista con Antonia Brill como Natacha y Lola Seglin como su amiga Pati

¿Cómo llegaron a participar en Natacha, la película?

Antonia Brill: Nosotras vamos a la misma escuela de Teatro y hay una cartelera con todos los castings y me sorprendió verlo porque no suele haber muchos para chicos. Yo conocía la novela de nombre pero no la había leído todavía. Entonces le pedí a una amiga que me la prestara para ir al casting. Y leí un capítulo que me gustaba mucho en donde Natacha le pide a su mamá que le compre de todo: desde una muñeca hasta papas fritas.

Lola Seglin: En mi caso vino una amiga que me dijo hay un casting de Natacha, la película. Fui a ver el cartel y vi que pedían leer un capítulo de alguno de los libros. Yo no los había leído y no lo conocía pero mi hermana si los tenía de cuando era chica. Y ahí empecé a engancharme.

¿Y por qué surgen estas ganas de actuar en ustedes?

Antonia: Siempre me gustó, me cansa un poco de repetir las mismas escenas pero está bueno hacerlas hasta que uno aprende. Me gusta que me maquillen y el vestuario de Natacha.

¿Cuánto tiempo estuvieron filmando?

Lola: Estuvimos cuatro semanas.

Antonia: La primera semana me pasó muy lento y las otras tres fue todo mucho más acelerado.

Lola: Sí, a mi también me pasó lo mismo. A pesar de que pasó muy rápido me divirtió mucho.

Entrevista a Julieta Cardinali y Joaquín Berthold, los papás de Natacha 

¿Cómo le llegó la propuesta a cada uno de ustedes?

Julieta Cardinali: En mi caso me contactó el productor de la película. No estaba segura si trabajar en una película para chicos, pero cuando me dijo que se trataba de Natacha no lo dudé. Es un libro que había leído para mi hija, soy fan de Pescetti. Me pareció una buena oportunidad de acercarme aún más a ese mundo. Y justo venía de ver Corralón de Eduardo Pinto y me gustó mucho.

Joaquín Berthold: Yo venía de trabajar con Eduardo en la serie Cinéfilo, que nos fue muy bien con premios en Italia, él como mejor director y yo como mejor actor. Y después hicimos Corralón. Entonces me contó que tenía un proyecto totalmente diferente y me encantó la propuesta. Y está bueno no encasillarse como el malo o el bueno de una película. Tuve la oportunidad de pasar de algo tan oscuro y en blanco y negro a algo con tanto color, ni lo dudé.

¿Y cómo fue el trabajo con los chicos?

Julieta: Fue desde un lugar muy lúdico, la película está dirigida no sólo por Eduardo sino también por Fernanda Ribeiz que hizo que los chicos se sintieran como que estaban jugando, pasándola bien. Tuvimos muy pocos ensayos. En nuestro caso principalmente con la protagonista Antonia Brill.

Joaquín: Sí, estaba muy cuidado el tiempo. Mucho más relajado.

Julieta: Se trataba de hacer las escenas con mucho cuidado, si había que repetirlas se hacía, pero se trató siempre de trabajar sin estrés.

¿Y con Pescetti tuvieron algún encuentro para aclarar los personajes?

Joaquín: Sí, tuvimos un primer encuentro para definir algunos temas del tono, especialmente porque era una película para chicos.

Julieta: Se respetó mucho su mundo imaginario y la verdad es que él estuvo presente como un fantasma en el set.

Joaquín: Además Fernanda es fanática de Pescetti y ya tenía pensada la construcción de los personajes. La idea era siempre una sonrisa y no apurar a los chicos. En el caso de Eduardo siempre estaba con la cámara al hombro. Ambas miradas lograron algo interesante.

¿Y cómo ven la recepción de la película, habiendo un mercado para chicos tan saturado por mega producciones?

Julieta: Yo creo que es otra propuesta, más relacionada a nuestra infancia, a cómo se va al colegio acá. Pescetti es uno de los grandes que tenemos en la literatura infantil.

Joaquín: A mi me pasa que después de trabajar mucho tiempo en Disney me doy cuenta de que acá la cosa está más centrada a un mundo imaginario en donde los niños son niños y que los problemas que tienen son sobre ellos. Y hacer una película así es reivindicar un género que está prácticamente abandonado en Argentina.