Charlamos con

Entrevista a Laurent Cantet director de El Atelier


En el marco de la décima edición del Festival de cine francés  Les Avant-Premieres tuvimos la oportunidad de charlar con Laurent Cantet, director de Recursos Humanos, Entre los muros; que vino a la Argentina a presentar su última película El Atelier.

¿No es la primera vez que venís a la Argentina?

Es la cuarta o quinta vez que vengo. Descubrí una fidelidad muy grande a mi trabajo. Comenzó con Recursos Humanos, que tuvo una gran recepción y eso para mi es muy importante. Vuelvo seguido para presentar cada una de mis películas, siento que el público argentino entiende la mirada que estoy tratando de exponer.

Y contanos un poco sobre El Atelier. ¿Cómo surgió la idea? 

La idea nació de las ganas de dar la palabra a los jóvenes y ver como se ubicaban ellos en el mundo que estamos construyendo. Muchas veces no les damos lugar para que actúen y se ven enfrentados a la violencia cotidiana o atentados terroristas que los hacen más difícil de vivir en la comunidad.

El taller de escritura surgió hace veinte años cuando empece a escribir esta misma película. En ese momento hubiera sido totalmente diferente que ahora. Pero el dispositivo de crear un espacio de reflexión o confrontación me interesaba mucho. Permite indagar sobre la vida de uno mismo.

¿Y como fue la selección de los protagonistas, muchos no actores?

Bueno, Marina Foïs que es Olivia es la única actriz profesional. Todos los demás actores son jóvenes que se encuentran por primera vez frente a una cámara. Esto me permite verificar que las hipótesis que hago son reales para ellos. Y asegurarme que lo que escribo no es solo mi palabra de viejo que les esta dando un guión y no tiene nada que ver con la realidad.

El casting se hizo en el lugar mismo donde viven estos jóvenes en la ciudad de la Ciotat. Fuimos a las escuelas, clubes de deportes, lugares donde podíamos encontrarlos y después no extendimos hasta Marsella pero manteniendo este perímetro cercano para no perdernos en el lenguaje.

¿Cómo fue el trabajo del guión junto a Robin Campillo?

Es un amigo hace mucho tiempo que conocí en la escuela de cine. Trabajamos juntos de una manera muy informal tomando cafe, sin ninguna estructura. Lo hacemos de manera amateur, compartimos un punto de vista sobre el mundo y estamos de acuerdo en lo que queremos escribir.

¿Y qué es lo te inspira a la hora de armar estos relatos?

Es una pregunta difícil, las fuentes son muy distintas. Puede ser un libro, algo que escuche  en la calle o un articulo que leí en el diario. A veces tengo ganas de profundizar temáticas que hable en ciertas películas y quiero continuarlas; como fue el caso de Recursos Humanos que me quedaron cosas en el tintero y quise resolverlas con el Empleo del Tiempo.

Es cierto que en mis últimas tres películas estuve más enfocado en la visión de los jóvenes, creo que eso es lo que me interesa ahora. Pero mi visión no es personal, hay un equipo que me acompaña, técnicos y actores que forman un trabajo colectivo.

Con respecto a Entre los muros y El Atelier ¿Qué diferencias o similitudes encontrás entre ambas películas?

La época es distinta, las preocupaciones de los jóvenes son otras ahora que hace diez años atrás. Los personajes, aunque chicos, tenían edades diferentes y en El Atelier ya están entrando a la etapa adulta en donde tienen responsabilidades. Las similitudes se encuentran en la transmisión. La mirada de los adultos que tienen sobre los jóvenes, que están ahí para formar sin deformar. La pregunta sería ¿cómo ayudar a influir en una mente sin imponerse?.

Otra cosa distinta es el aspecto novelesco de El Atelier, la reflexión sobre la juventud está pero también quería contar una historia que se parezca a un thriller. En Entre los muros me enfoque más en el intercambio verbal entre los jóvenes. A veces tengo miedo a hacer algo muy sociológico o dogmático, que no es lo que estoy buscando. Quiero que la ficción le de impulso a lo que hago y que el discurso político o ideológico sea subyacente.

¿Y qué crees que aporta la película El Atelier sobre el punto de las armas y lo jóvenes?.

Creo que ilustra algo que todos pueden sentir. Apunta al aburrimiento de esta generación que no necesariamente los adultos suelen ver. Y también, que si queremos aceptar a la juventud de hoy, tenemos que entender que tienen otros modos de comprender el mundo. Tenemos que hacer el esfuerzo de entenderlos antes que se escapen y sean seducidos por otros argumentos más sencillos y extremos.

Finalmente, hace unos años hiciste un proyecto con otros directores llamado 7 días en la Habana ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Y por qué decidiste volver a Cuba a filmar Regreso a Itaca?

Había ido varias veces a Cuba antes del proyecto. Siempre me pareció un país enigmático que quería entender mejor. Era seguidor del escritor Leonardo Padura y cuando me ofrecieron filmar un segmento dentro de 7 días en la Habana acepté inmediatamente para ir a Cuba y conocerlo. Le ofrecí trabajar juntos en una historia sobre el encuentro de unos amigos después de varios años. Iba a ser un corto de quince minutos pero nos dimos cuenta que no era suficiente y le dije que volviéramos a retomar la idea más adelante y en el 2014 pudimos realizarla en Regreso a Itaca.

Era importante para mi confrontar la mitología de la revolución cubana, que es algo muy importante en Francia, pero con la realidad cubana; algo que Leonardo presenta en sus libros. Y también poder hablar de la desilusión. No solo la de los personajes, sino también las mías, las de los cubanos y las de los idealistas cuando se enfrentan a la realidad.