Entrevistas

Entrevista con Nicolás Gil Lavedra director de Las grietas de Jara


Mañana es el estreno de Las grietas de Jara y tuvimos la oportunidad de charlar con su director Nicolás Gil Lavedra (Verdaderas verdaderas. La vida de Estela).

VDC: ¿Cómo fue el proceso de llevar la novela al formato cinematográfico?

Nicolás Gil Lavedra: Nunca había trabajado en una adaptación y fue un trabajo muy interesante. Nos llevó un año con Emiliano Torres (El invierno) ver qué destacábamos del libro, qué funciona y qué no. Hacer la trasposición de una obra literaria y darle un cuerpo que mantenga el espíritu original pero que vaya por otro lado. Por suerte la escritura de Claudia Piñeiro es muy cinematográfica y eso nos ahorró un tiempo también.

VDC: ¿Tuviste que recortar personas o situaciones que figuraban en la novela?

Nicolás Gil Lavedra: Eso suele suceder. En la novela hay un amigo imaginario que no podía figurar en la adaptación. Se pierden algunas cosas pero se ganan otras en 90 minutos. A mi me parecía que todo lo que tenía que ver con la arquitectura era algo imprescindible. Como a su vez otros temas que transitan los personajes de Jara y Simó como la crisis de los cuarenta y como se movían para tomar ciertas decisiones.

VDC: Y ¿qué pros y contras ves al tener ya el material original?

Nicolás Gil Lavedra: Tener personajes tan bien construidos era un beneficio. Los diálogos entre Jara y Simó están casi textuales, no se corrió ni una coma. Me costaba más perder a un personaje o una escena que no podía incluir, pero todo es en favor de la película.

VDC: ¿Y cómo fue la recepción de la película cuando se la llevaste a Claudia Piñeiro?

Nicolás Gil Lavedra: Yo estaba muy nervioso, cualquier persona lo estaría. Igual ella siempre estuvo muy presente, venía a los rodajes, incluso tuvo un pequeño cameo con Oscar Martinez. Leyó el guión, no para cambiarle nada, pero sí para agregar notas y sugerencias. Nos dio mucha libertad y por suerte le gustó.

VDC: ¿Y con los actores? ¿Cómo fue la selección de cada uno?

Nicolás Gil Lavedra: Es una búsqueda. A medida que escribíamos no teníamos a nadie en mente. Cuando arrancó la preproducción empezamos a tirar nombres para ver si podían o no y si les interesaba. Tuve suerte de tener semejante elenco y contar con Oscar Martínez, Joaquin Furriel, Soledad Villamil, Laura Novoa, Santiago Segura, Sara Sálamo y Zoe Hochbaum. Ellos confiaron en mi dirección y yo también me dejaba llevar por sus sugerencias. El cine es un trabajo en equipo. La elección de actores puede ser un desafío, por ejemplo ver a Segura haciendo una especie de villano capitalista, es otro lugar en el cual no estamos acostumbrados a verlo.

VDC: Y con respecto a la filmación, tenés escenas en lugares muy concurridos.

Nicolás Gil Lavedra: Sí, Avenida de Mayo y el subte. En el subte estuvimos tres horas de noche filmando para hacer tres escenas con varios planos. Era parte de la novela la arquitectura de la ciudad de Buenos Aires y queríamos contarla tal cual estaba en el libro y eso hacía que el rodaje fuera complejo. En Avenida de Mayo estaba lleno de gente, por más que fuera un martes al mediodía en pleno Enero. Algunas cosas tuvimos que recurrir a la magia de la post-producción pero estuvo bueno vivir la ciudad de Buenos Aires de esa manera, el recorrido arquitectónico que hace Pablo. Hubiera sido un dolor muy grande tener que eliminar el subte, ya que importa mucho lo que subyace por debajo de la ciudad, lo que implica esa grieta que recorre la capital con tanta gente.

VDC: Volviendo al tema del género, en los últimos años creció mucho en Argentina el policial, el suspenso, el terror y la comedia. ¿Crees que es una forma obligada de elegir este formato para dar batalla a las producciones de Hollywood?.

Nicolás Gil Lavedra: Yo no creo. En esta película la novela va por el género policial, pero no es 100% así. En el cine pasa algo similar. El thriller invade lo psicológico y por buscar hacer una película de género clásica no queríamos abandonar estos conceptos que te mencionaba antes como la crisis de los cuarenta.

VDC: Y finalmente con la grieta, además de la tangible en la pared, ¿cómo fue la construcción del concepto en la familia o en el trabajo?

Nicolás Gil Lavedra: Es lo más lindo. Encontrar las intenciones reales de cada escena y ver las decisiones que toma cada personaje para vivir con eso, ya sea Pablo o Marta.

VDC: ¿Vos crees que los personajes sí o sí tienen que elegir estar de un lado o del otro de la grieta?

Nicolás Gil Lavedra: Yo creo que se ubican, las elecciones que toman pesan más o menos, pero todos los personajes encuentran su lugar. Después la conciencia puede decirte otra cosa. Esas son las grietas que tiene cada uno en la vida.