Charlamos con

Entrevista con Lucrecia Martel


En comunicación exclusiva con el programa Vamos Viendo, La Tecno FM 88.3, Pachi Laurino y Javier Luzi hablaron con Lucrecia Martel por su última película Zama, su mirada del cine y su militancia.

 

Pachi: ¿Cuánta agua pasó desde Rey muerto hasta Zama?

LM: Rey muerto parece ya de otra vida, mucha distancia a Zama. Pasó un siglo.

Javier: Pero a la vez me parece que hay un germen, una continuidad de los pensamientos que están ahí en toda tu filmografía.

L: Sin duda. Yo me metí a trabajar en cine como una forma política. Era mi manera de participar de la vida comunitaria. Si hubiera tenido otra formación el camino hubiera sido la militancia. Pero por mi educación no fue para ese lado. El cine como discurso público.

Todas las cosas en las que me he interesado tienen que ver con poner en duda esa construcción tan naturalizada que es la realidad.

Javier: Nombrás a Salta pero hay algo de universalizar lo particular. Contás tu mundo pero eso se expande y hay identificaciones claras.

LM: Hace unos días estuve en Cali y hablé con un director de un pueblo llamado Villa Paz, de un origen muy humilde. Y él había hecho treinta películas en ese lugar. Y hablamos de ¿qué es ser universal? Para mí son palabras que las tiene que decir el otro, no el que trabaja. Si la persona que tiene el discurso público se impone con la pretensión de la universalidad, para mi arruina todo lo que se potencia. ¿Para quién lo estás haciendo? Es como decirle a Dostoievski: tenés que hacer las cosas más universales para que te entiendan en Los Angeles. ¿Quién hace el juicio de lo universal? Imponerle eso a una persona que está creando algo es como ponerle un vigilante al lado que le diga esto se entiende y esto no.

Javier: Hay una especie de falta de ideas en el cine…

LM: No necesariamente. El problema es que solamente están llegando a los medios ideas ya conocidas. Yo conozco gente que no ha llegado a difundir su trabajo. La sensación es que hay un gran filtro y lo que termina uno conociendo es siempre lo mismo.

Javier: En el mundo del cine vemos una película que se va adaptando en cada uno de los países que se estrena. Es algo relacionado a la industria.

LM: Es para funcionar en el mercado. Hay un discurso que siguen las películas comerciales mainstream argentinas o internacionales con todos los pasos legitimados. No hay novedad en torno al lenguaje de la imagen y el sonido. El espectador lo único que tiene que hacer es seguir el argumento. Siempre que algo es muy argumental hay un poco de desprecio a cómo se llega a esa construcción.

Pachi: Ayer subiste varias veces a recibir premios por la película…

LM: Sí, aunque no pude agradecer a los productores. Zama no podría haber existido sin Rei Cine. Son tres chicos jóvenes, muy osados. Se hicieron cargo de una película muy arriesgada para una productora que no tenía el background económico para eso. Lo que hicieron fue una ingeniera increíble.

Pachi: Dijste que este tipo de películas es algo que no se puede hacer hoy en día ¿Tiene mucho que ver con la producción?

LM: Con los presupuestos que se manejan ahora no se pueden pagar más de tres semanas de equipo. Más con las restricciones que tiene el mercado. Zama duró cinco semanas de rodaje.

Javier: Los que aman la obra de di Benedetto, decían que Zama era imposible de adaptar ¿fue un camino muy largo y difícil desde la idea hasta la realización?

LM: Obviamente que sí. Tenés muchos exteriores y extras. Nosotros comenzamos la película con la idea que íbamos a tener cuatrocientos extras y tuvimos cuarenta y nueve.

Javier: Hay algo que se ve en el documental Años luz de Manuel Abramovich que hay una escena con caballos que era toma única.

LM: Cuando estás con los animales, ellos son los que mandan. Nosotros teníamos unos caballos que habían en el lugar, no eran del mundo del cine. Había una llama, cinco perros y tres gallinas.

Pachi: Hablando de adaptaciones, hay una que en los últimos años se ha nombrado mucho que es El eternauta.

LM: Supongo que se va a hacer, no voy a ser yo si siguen teniendo los derechos los productores que manejan la adaptación.

Javier: Ayer en los Cóndor se vio a los artistas con un fuerte compromiso social ¿cómo lo vivís vos?

LM: La primera intervención pública que tuve más allá de mi trabajo fue con el matrimonio igualitario. Mandé una carta a través del diario, una carta a los militantes por lo que habían logrado. Después, cuando asumió este gobierno pensé que ahora tenía que participar más. Porque sentía que se venían tiempos complicados. No soy kirchnerista pero en el gobierno anterior había una militancia importante. Lo que sucedió es lo que todos percibimos: que hay un pensamiento fascista que se le soltó la boca con este gobierno y comenzó a asustarse y por eso participé un poco más en las marchas de Salta, se habían borrado los pañuelos de las madres. Es un poco la necesidad de la gente que haya una voz en disonancia y es ese fervor que te empuja  a la siguiente acción. Detesto mucho cuando la gente del poder de Salta habla del lugar como de una manera homogénea, con un trazo grueso que tiene una ignorancia absoluta de lo que es la sociedad salteña. Y eso me hizo reaccionar. Creo que todo mi trabajo es lo mismo, solamente que ahora es la versión lenta, un antibiótico que tenés que tomarte durante 20 días Y la militancia es un antibiótico de tres tomas.

Javier: El cine te acerca a ciertas cosas. La gente conoce Salta gracias a tus películas, de una manera más gris y compleja que estos discursos que arman determinados estereotipos que se sienten falsos.

LM: Si mi discurso se volviera hegemónico también se volvería artificial y falso. La validez de los discursos es sobre la compleja oferta de lo que hay. Yo puedo reivindicar mi trabajo porque lo hacés en comparación.  Si mi trabajo fuera el único también sería errado.

Pachi: Ayer la citaste y dedicaste el premio a Lohana Berkins.

LM: Esa travesti tenía un pensamiento filosófico y político muy elevado para lo que se maneja en la política tradicional de Salta, de la gente que está en el poder. Con ideas sobre la libertad y el ridículo. Y lo que necesitamos ahora, especialmente en Salta, es un discurso filosófico en la calle.

Javier: ¿Cómo sentís este movimiento de las mujeres que no se terminó con el rechazo de la ley de interrupción voluntaria del embarazo?

LM: Yo creo que este mundo protofascista y bastante católico sabe que ganamos. La iglesia lo sabe. Lo que creo es que ellos se dieron cuenta antes que la clase política.

Javier: ¿Cómo sigue tu camino como directora ahora?

LM: Estoy trabajando hace ocho años en un documental sobre el caso de Javier Chocobar que fue asesinado en el 2009, miembro de la comunidad de Chuschagasta, al norte de Tucumán. Estamos investigando con María Alché, actriz y directora. Ahora es el juicio, en donde los imputados están libres. Estoy yendo a Tucumán para estar presente y después comenzar con el rodaje.

Pachi: ¿Qué opinión tenés sobre todo lo que tiene que ver con el mundo de la televisión y las series?

LM: Ese formato con pocos minutos no me atrae. Tampoco estoy aislada, a veces un amigo me dice mira tal serie y veo un capítulo. Me gusta más algo que cierra.

Javier: Finalmente ¿Qué es la cultura para Lucrecia Martel?

LM: Uno piensa que es algo simbólico, de la construcción de un grupo o comunidad. Pero creo que es algo que tiene una organicidad mucho más material de lo que a veces imaginamos. Es una membrana de una gente suelta que conforma un grupo. Son los hilos que te comunican con el otro. El punto clave para definir la cultura es la de ser compartida.