Entrevistas

Entrevista con Agustín Ross Beraldi, animador de Spider-Man: Into the Spider-Verse


Guionista, director y animador argentino, Agustín Ross Beraldi forma parte del equipo de animación Sony Animation y trabajó en Spider-Man: Into the Spider-Verse, la novedosa y exitosa película que se acaba de estrenar en las salas argentinas.

Hace algunos años atrás, antes de Netflix, Diego Labat y Agustín Ross Beraldi, dos jóvenes realizadores nacionales, decidieron realizar una película muy creativa, via streaming, en forma gratuíta y financiada por una plataforma crowfounding: La máquina que escupe monstruos y la chica de mis sueños (2012). La propuesta se nutría del humor y la estética de diversas series animadas, desde Scooby Doo hasta el animé. Con un elenco conformado por notables actrices y actores del teatro off, la creatividad y calidez de la película le hicieron cosechar numerosos fanáticos. Esto posibilitó el financiamiento de la segunda obra de la misma dupla: Érase una vez en Buenos Aires (2016), en la que doblaron la apuesta e incorporaron secuencias animadas que interactuaban con los protagonistas, así como títeres que participan de un film noir, adelantándose a lo que Brian Henson hiciera sin éxito el año pasado con ¿Quién asesinó a los Puppets?

Desde entonces, Ross Beraldi no dejó de sumar experiencia como animador audiovisual: desde Metegol, el exitoso largometraje de Juan José Campanella, pasando por series y cortometrajes en Irlanda y Canadá, hasta llegar a Sony Animation, donde trabaja actualmente.

“Luego de trabajar durante algunos años en Argentina como animador en películas (Metegol), series (Cumbia Ninja) y videojuegos (Master of Orion), tuve la oportunidad de ir a Irlanda a trabajar como animador en el piloto de una serie para ABC, Imaginary Mary, creada por Patrick Osborne (director de Feast, el corto de Disney ganador del Oscar). Fue un proyecto muy interesante, una sitcom que incorporaba un personaje creado por computadora, una especie de Ted para toda la familia. Durante la producción del piloto recibimos a Patrick en el estudio y pude animar codo a codo con él. Más adelante, el proyecto se mudó a Vancouver, Canadá, para la producción de la primera temporada, donde participé como lead animator, a cargo de un grupo de animadores bajo la dirección del supervisor. A partir de mi trabajo en esa serie, Patrick me recomendó a un colega suyo, Josh Beveridge, que resultó estar supervisando la animación de Spider-Man: Into the Spider-Verse y que aceptó entrevistarme y luego tomarme en el equipo”, declara Agustín.

VC: ¿Cuál fue tu trabajo específicamente en la película?

Agustín Ross Beraldi: Mi trabajo fue como animador de personajes. Los animadores estamos a cargo de la performance visual de todos los personajes de la película, añadiendo y completando lo que grabaron los actores de voces. Todos los movimientos que uno ve en pantalla fueron diseñados fotograma por fotograma por uno o varios animadores. En cierta medida, somos actores que utilizan una marioneta digital para expresarse. En la película trabajó el equipo de animadores más grande que haya existido en Sony Imageworks (y a los que se suman muchos otros artistas y técnicos en otros departamentos), divididos en 8 subequipos liderados por un lead animator. El equipo en el que trabajé estaba más que nada a cargo de escenas de “acting”, así que, si bien tuvimos poco contacto con las escenas de acción y peleas, estuvimos muy presentes en los momentos más emotivos y de desarrollo de personajes, sobre todo de Miles.

VC: ¿Con qué desafíos te encontrás trabajando para una película mainstream?

Agustín Ross Beraldi: El desafío más grande en esta película fue la exigencia que implicaba salirse de los esquemas tradicionales de animación. Spider-Man: Into the Spider-Verse fue especialmente complicada porque se buscaba algo nuevo, diferente, y eso significó pasar por muchas pruebas, errores, aprendizajes y alguna que otra frustración cuando las cosas no salen como lo planeado, aunque siempre en aras de lograr el mejor resultado posible. Sony tiene un sistema de herramientas que permite diseñar cada pose del personaje a niveles que no se ven en otras películas (lo que les permite hacer proyectos tan expresivos como Hotel Transylvania). Esto permite soltar la creatividad mucho más, pero al mismo tiempo, como todo gran poder conlleva una gran responsabilidad, implica un trabajo más minucioso en cada frame de la película.

VC: ¿Cuáles son las diferencias que encontrás habiendo trabajado para series como Cumbia Ninja o incluso para producciones locales como Metegol? ¿Es solamente un tema de tiempos o presupuesto?

Agustín Ross Beraldi: Una diferencia fundamental que tienen Sony y otros estudios grandes con producciones locales es el tamaño del equipo, bastante ligado al presupuesto del proyecto. La cantidad de animadores fue cuatro veces más grande que en un proyecto como Metegol (que tuvo un equipo muy grande comparado con el promedio de estudios en Argentina). Eso cambia profundamente las posibilidades de lo que se puede lograr en un tiempo determinado. También se usan mucho los screenings, proyecciones piloto que se hacen en diferentes momentos de la producción para testear con una audiencia random cómo funciona la película, qué partes hace falta mejorar, fortalecer, etc. Esto trae cambios de guion, de diseño o de estructura que, en general, se vuelven difíciles o imposibles de implementar en proyectos de bajo presupuesto.

VC: La animación de Spider-Man se aleja del estilo que venimos viendo en producciones de Disney o Pixar. ¿Crees que le abre la puerta a proyectos más experimentales, con un estilo más autoral del que se suele ver en las producciones más comerciales?

Agustín Ross Beraldi: El estilo de la película es, sin lugar a dudas, uno de sus puntos más fuertes. Lo más interesante es que no fue una búsqueda restringida a algún que otro aspecto, sino que implicó una acción conjunta de todos los departamentos de la producción: la paleta de colores, el diseño de los personajes, el estilo de iluminación, las texturas que se usaron, el lenguaje de formas y movimientos en la animación, la postproducción de la imagen. Muchas veces los grandes estudios encuentran su estilo visual y lo refuerzan a lo largo de los años con muchas películas que lo comparten. Sony Pictures Animation, en cambio, es un estudio sin un estilo predeterminado (produjo Lluvia de Hamburguesas, Hotel Transylvania, Pitufos y Emoji) y, por si fuera poco, el equipo es ecléctico, con mucha experiencia en VFX. Todo esto les permite salirse del molde y experimentar como nunca antes se hizo en un estudio de ese calibre. El haber tomado una franquicia tan exitosa como Spider-Man, en un año donde el público ya vio Avengers Infinity War, espera la secuela de Homecoming y un juego de PS4 que explora el mismo personaje, impulsó a los productores Phil Lord y Chris Miller a romper el molde y contar una historia diferente de una manera innovadora.

VC: ¿Qué referencias tuvo el equipo de animación para diseñar el estilo de la película?

Agustín Ross Beraldi: La influencia más grande no provino de otras películas de superhéroes sino directamente de los comics. Líneas dibujadas a mano, “smear frames”, brazos y piernas duplicados en los movimientos rápidos, textos flotantes, panelización de la imagen o globos de pensamiento aparecen todo el tiempo para transmitir la sensación de estar viendo un comic en movimiento. Además, los diseños originales de Alberto Mielgo sirvieron como inspiración a todo el equipo y le transmitieron ese dinamismo a las poses y los entornos. También hubo influencias del animé, sobre todo en el personaje de Peni Parker; en las peleas y escenas de acción del cine negro para Spider-Man Noir, y cartoons de la “vieja escuela” en Spider-Ham. Contrastando con tanta estilización, la búsqueda en el acting de los personajes fue bastante naturalista. Los directores querían escaparle a la típica exageración que se suele ver en otras películas de animación o incluso al estilo cartoon de otros proyectos de Sony. En general filmábamos referencias de nosotros mismos actuando los planos y tomábamos eso como base para las expresiones faciales y movimientos más sutiles. Esto último no es ninguna novedad en la industria de la animación, pero sí lo fue quizás la forma de interpretar esa referencia y traducirla a nuestro estilo gráfico.

VC: ¿Cómo es el clima de trabajo en Sony Animation? En esta película, mucho más que en otras, se ven en los créditos muchos nombres de origen latinoamericano (a veces en producciones de Disney se ven muchos más proveniente de Corea o de la India). ¿Como se ve a los animadores latinoamericanos fuera del territorio local?

Agustín Ross Beraldi: El equipo que trabajó en Spider-Man fue muy diverso, aunque creo que esa es una tendencia que se está extendiendo en toda la industria. Hoy por hoy la formación está más globalizada, es posible estudiar desde cualquier parte del mundo con profesionales que trabajan en grandes estudios. Eso sumado a que en los últimos años Latinoamérica vio un desarrollo más pronunciado de la industria de la animación, apuntalado por grandes producciones como Metegol o Condorito, pero que también se ve en la producción de series, videojuegos y comerciales. Hay un enorme talento local, pero que, ante la falta de continuidad de proyectos grandes, salen a buscar desafíos en Hollywood o sus diferentes proveedores (Londres, Montreal, Vancouver, Nueva Zelanda).

VC: ¿Sentís que ha crecido la cantidad de propuestas de animación fuera del territorio estadounidense y que hay un mercado latino que puede competir a nivel artístico con las propuestas mainstream?

Agustín Ross Beraldi: Los artistas latinoamericanos tienen la ventaja de haber aprendido a trabajar en situaciones más desfavorables, con menos presupuesto o teniendo que hacerse cargo de más de una tarea a la vez, “atando con alambres”. Por eso el mercado internacional se enriquece mucho con la incorporación de latinoamericanos que se adaptan fácilmente a las exigencias y los tiempos y aportan una visión más descontracturada en el espacio de trabajo. Igualmente, lo mismo puede decirse de otras nacionalidades representadas en los grandes estudios. El ambiente de trabajo termina siendo una mezcla de diferentes idiosincrasias que se terminan volcando en pantalla en muchos casos. En una película como esta, donde el mensaje es “cualquiera puede estar detrás de la máscara”, la influencia de todo el equipo se vuelve muy importante y auténtica.

VC: En la Argentina dirigiste, junto a Diego Labat dos comedias muy creativas, (La máquina que escupe monstruos y la chica de mis sueños y Érase una vez en Buenos Aires) ambas con fuertes influencias de películas animadas e incluso con segmentos animados. ¿De qué forma estas obras te ayudaron a construir una carrera fuera del país?

Agustín Ross Beraldi: Mi carrera como animador y como director siempre fueron de la mano y se nutrieron mutuamente. No podría concebir una sin la otra. Escribimos nuestras películas pensando en una lógica que se ve en ciertos estilos de animación, incluso cuando se trata de actores de carne y hueso. Nuestros personajes tienen al alcance posibilidades ilimitadas, no tienen las restricciones que impone el mundo real. En medio de una discusión pueden ponerse a correr al estilo Scooby-Doo, o salir de adentro de una valija como Félix el gato. La animación atraviesa nuestras tramas y nos sirve como vehículo para expresar el absurdo de las situaciones que planteamos.

VC: ¿Tuviste forma de incorporar a nivel creativo algo de lo que mostraste en tus películas, en alguna de las producciones extranjeras?

Agustín Ross Beraldi: El trabajo de un animador es muy diferente al de un director. Uno se ve limitado a una muy pequeña porción de la película. En proyectos como Spider-Man, donde cada animador hacía, en promedio, un segundo por semana, cada uno es responsable de un minuto o dos de película aproximadamente. En ese contexto, uno puede centrarse en lo que le toca y casi no enterarse de lo que pasa en otras escenas. A mí en cambio, por mi experiencia como montajista y director, me gusta pensar la animación de una manera más holística, teniendo en cuenta la historia que se está contando y lo que pasa antes y después del momento preciso que me toca animar. Incorporar esos detalles ayuda a alejarse de decisiones actorales genéricas y encontrar gestos y movimientos específicos de esos personajes en ese momento de la historia. Creo que es mi forma de sentirme como una parte creativa del proyecto y no ver mi trabajo como simplemente algo técnico.

VC: Teniendo en cuenta que muchos animadores que empezaron en Pixar o Disney dieron el salto a la dirección, ¿como ves la posibilidad de llevar a cabo un largometraje animado en Estados Unidos? ¿Es tan utópico como uno imagina?

Agustín Ross Beraldi: En este momento estoy focalizado en mejorar como animador y participar en proyectos de gran envergadura. Creo que tengo mucho que aprender y me queda un camino lleno de obstáculos y desafíos por vencer. Cuando decida retomar mi carrera como director será con esas nuevas herramientas y experiencias acumuladas. Si uno mira la industria de EE.UU., lo más común es que los directores vengan de la parte de storyboard o guion. Son pocos los animadores que dieron ese salto, como es el caso de Patrick Osborne, John Kahrs y Doug Sweetland. Y menor aún es el número de directores de origen latinoamericano que lograron tener un rol de dirección en Estados Unidos en la industria de la animación: Jorge Gutiérrez y Adrián Molina (aunque era story artist antes, no animador). Así que, por más que me guste soñar, lo veo bastante difícil. Ligeramente más factible es hacerlo en Argentina, aunque ahí la pelea titánica tiene que ver más con conseguir financiación y lograr un buen acuerdo de distribución que permita recoger los frutos de tanto trabajo. Sería muy gratificante para mí aportar a la industria nacional desde ese lado y mantener viva la antorcha que se prendió con Metegol.

VC: ¿Tenés algún nuevo proyecto como director o algún proyecto pendiente para realizar en Argentina?

Agustín Ross Beraldi: Siempre quedan proyectos pendientes con Diego Labat. Además de las dos películas, desarrollamos dos series que todavía están buscando fuentes de financiación, y hay muchas ideas dando vueltas, quizás alguna se convierta algún día en la próxima gran producción animada argentina, sólo el tiempo lo dirá.

VC: ¿Podés adelantarnos en qué proyectos estás trabajando en este momento?

Agustín Ross Beraldi: Una de las ventajas de trabajar en Sony Pictures Imageworks es que uno puede desdibujar un poco la vieja dicotomía entre animador de películas animadas y animador de visual effects. En la mayoría de los estudios hay una barrera un poco infranqueable que divide ambos mundos. Pero en Imageworks hay siempre varios proyectos en producción y los artistas pueden pasar de uno a otro y nutrirse de diferentes formas de trabajar y contar historias. En este momento estoy trabajando en Men in Black: International, desarrollando uno de los personajes que se vio en el trailer.