Charlamos con

Entrevista a Susanna Fogel, directora de Mi ex es un espía


Este jueves llega a los cines la comedia de acción Mi ex es un espía con Mila Kunis y Kate McKinnon, y tuvimos la oportunidad de charlar con su directora Susanna Fogel.

¿Cómo surgió la idea de hacer Mi ex es un espía?

Las historias entre amigas siempre me gustaron desde que hice mi primer corto. Me gustaba ver cómo para una mujer la amistad es una de las mejores relaciones que tienen en su vida. Lamentablemente la amistad no ha sido el centro de películas sobre mujeres y en la mayoría predominan las relaciones amorosas. Yo quería cambiar eso y también romper el estereotipo de que todas las mujeres son competitivas entre ellas.

La idea de realizar el contexto de esta relación en una película de acción vino por mi amor al género por un lado, pero por el otro ya que sabía que traería adrenalina, riesgos y diversión a una audiencia que, de otra manera, no se acercaría a una historia sobre la amistad. Quería que el film sea igual de divertido como emocional. Pero también hablar de cómo muchas veces somos capaces de hacer mucho más. ¿Y qué mejor que una aventura de espionaje internacional?

¿Pensaste en las protagonistas cuando estabas trabajando en el guion? ¿Cómo fue su relación ?

Cuando escribo trato de crear personajes basados en personas que conozco en vez de actores. Porque cuando llega el momento del casting las probabilidades pueden ser limitadas. Me gusta escribir roles que tienen una estructura propia y cuando llega el actor o la actriz ajustarlo a su impronta. En el caso de Mi ex es un espía, una vez que el guion estuvo terminado, Kate y Mila fueron las actrices ideales para estos personajes. Mila como la chica confiada pero momentáneamente conmocionada y Kate como la que acciona pero es sensible a la vez.

¿Cómo balanceaste la acción y la comedia en la película?

Honestamente viendo películas de acción y analizándolas. Recordaba icónicas secuencias de acción y pensaba que tenían momentos de humor. La mayoría de las películas de acción y comedía tienen elementos de slapstick, que no es realmente lo que me interesaba, pero en algunas que sólo tienen acción también hay un espacio para el razonamiento y la autosuperación. Como en las películas de Bond, el tiempo y la ironía de las situaciones, especialmente en las secuencias de apertura, lo es todo. Casi como en la comedia. Mi objetivo en la película era crear momentos de acción inteligentes que dejaran contentos al espectador y que lo prepararan para la siguiente escena de comedia. También intenté hacer que las situaciones de ambos géneros tuvieran fundamento y autenticidad en la experiencia de estas chicas, aunque por momentos fueran delirantes.

¿Hubo elementos del guion que fueron cambiados durante la filmación? ¿Hubo improvisación por parte de Mila y Kate?

Creo que en mi experiencia el guion siempre cambia en el set. La comedia es democrática y usualmente te das cuenta cuando un chiste es gracioso si la gente se ríe o sonríe mientras filmamos. Obvio que sería una lástima perder la oportunidad de tener chistes con una brillante comediante de improvisación como Kate McKinnon y la mayoría entraron en el corte final. Pero al mismo tiempo seguimos el guion en su mayor parte. Era importante para mí, como para Kate, que el personaje no fuera una colección de chistes y tuvimos que sacar algunos para que su personaje fuera más auténtico.

 Aparte de James Bond ¿qué otras influencias tuviste a la hora de hacer el film?

Me gustan las historias que tratan sobre las minucias de la vida y las relaciones platónicas, como los films de Nicole Holofcener (Walking and Talking) y Cedric Klapisch (L’Auberge Espagnole). Con el coguionista David Iserson buscamos la ironía de las situaciones que miramos muchas veces en el cine. Nunca vemos a Jason Bourne parar e ir al baño, pero ¿no es gracioso que Jason Bourne esté corriendo por Marrakech en busca de un baño? Esas imágenes nos hicieron reír y nos inspiraron para entrar en el género de espía.

Hay muchos viajes en el film, ¿consideraste hacer una road trip?

Me encantan los films sobre road trips, aunque pueden ser un desafío por lo episódico. Es todo sobre personajes y diálogo, por eso se puede sentir como un trabajo más independiente. La serie The trip con Steven Coogan y Rob Brydon es una de mis favoritas. Funciona porque tiene el equilibrio de bromas justo entre el espectador y la intimidad de los creadores y actores. Haría algo así, con los actores o actrices correspondientes.

Podemos decir que esta es tu primera gran producción ¿en qué se diferenció de tu primer trabajo o dirigir para televisión?

En los términos más superficiales solo varió en escala. En vez de filmar durante diez días tenés que hacerlo por cincuenta, y los descansos también trabajas. Es como una maratón. Al mismo tiempo, hay muchas más personas que están para ayudarte a hacer el trabajo, y eso es hermoso. Pero por otro lado se siente igual: contratas gente que respetas y te respeta a vos. Trabajando con amigos no importa el tamaño del proyecto. He estado en sets menos personales donde la tensión crece. Como directora no sólo me encargo de la visión artística, sino también de las personas que trabajan con nosotros, sino todo termina afectando el producto final.

Finalmente, ¿podrías contarnos tu experiencia como mujer trabajando en Hollywood y en un gran estreno como este? ¿Crees que el cambio es posible?

Seguro que creo que el cambio es posible, especialmente si hay más gente que no se siente representada y comience a filmar. Hay que seguir hablando de aquellas injusticias que la sociedad ya tiene por aceptada: como la idea de que las mujeres ven películas sobre hombres, pero que muchos hombres no ven películas sobre mujeres. Mientras más films diversos sobre mujeres haya, menos excusas van a tener para verlos, y no veo la hora de poner esa teoría en la práctica.

En mi caso, tuve una experiencia increíble en hacer Mi ex es un espía que, como mencioné antes, se debió a la gente que estaba involucrada. Como mujer en Hollywood creo que hay mucho debate sobre la igualdad de derechos, que es genial pero es sólo el primer paso. Tenemos que hacer nuestra parte, superarnos del lugar en el que nos encontramos. Por ejemplo, las mujeres se sienten más condicionadas culturalmente que los hombres, entonces como resultado toman menos riegos como dirigir una película y ser las jefas de cientos de personas, la mayoría hombres.

También es importante aceptar los aliados hombres que tenemos, incluso si tenemos envidia de sus privilegios. Si ellos también ponen la igualdad de género como prioridad, pueden ayudarnos a cambiar el sistema desde adentro.