Entrevistas

Entrevista a Andy y Bárbara Muschietti por IT (Eso): «La visión de la película se tiene que buscar dentro de uno».


La octava edición de la Argentina Cómic Con ya llegó a su fin, pero dejó el recuerdo de varios invitados de lujo, entre los que se destacaron los hermanos Andy y Bárbara Muschietti, director y productora de IT (Eso).

Cuando los hermanos Muschietti emigraron a España, la única película que habían rodado era Nostalgia en la mesa 8, un cortometraje que participó de Historias Breves, protagonizado por Lito Cruz, Carlos Moreno y Oscar Alegre. Pocos hubiesen vaticinado que el realizador de una obra futbolera de época se convertiría en el nombre más solicitado del cine de horror mundial. Y mucho menos ellos mismos.

Después del sorprendente éxito de Mamá, película independiente que contó con el padrinazgo de Guillermo del Toro, ambos se abocaron a desarrollar nuevos proyectos. Cuando Cary Fukunaga se baja del rol de director de la ambiciosa adaptación de la novela de Stephen King, ellos encontraron una oportunidad de mostrar su visión, y no defraudaron. IT se convirtió en uno de los films de terror más taquillero de todos los tiempos. Con apenas un presupuesto de 35 millones de dólares, llegaron a recaudar 327 millones solo en Estados Unidos.

Y aunque los primeros testeos de la Warner podían anticipar que sería un éxito, nadie imaginó que superaría a La liga de la justicia, Thor o Rápidos y Furiosos en el Top Ten de 2017.

El recibimiento en la Cómic Con fue sorprendente, un auditorio colmado de fans confirmaron el reconocimiento del público argentino con dos compatriotas que fueron a probar suerte fuera del país y regresaron casi como si fueran héroes locales.

Después de una charla amena y distendida con los espectadores, siguió la rueda de prensa con un selecto grupo de críticos y periodistas, entre los que se encontraba Visión del Cine. Teniendo en cuenta que después venía la Red Carpet -sesiones de fotos y entrevistas con medios con cámaras- y el Meet and Greet -en donde ambos firmarían autógrafos y se sacarían fotos individuales con los fans- podía esperarse una serie de respuestas en piloto automático. Todo lo contrario. Los hermanos se mantuvieron distendidos y relajados. Estaban de vuelta en su casa, hablando castellano, como si se tratara de una charla de café. Ni siquiera con nóveles cineastas independientes locales se puede generar semejante empatía y ellos convirtieron lo difícil en fácil. A continuación, sus mejores declaraciones.

«Nunca imaginé esto (por la Comic Con). Me da la sensación que la película le gustó a la gente y se siente como la beatlemanía, como si fuésemos artistas pop. Y me da orgullo porque significa que llegamos a un nivel emocional», admite Andy.

Bárbara: Tenemos correspondencia con chicos del interior que nos dicen que no tienen escuela de cine y que quieren realizar películas. Hoy en día cualquiera puede filmar. La tecnología está al alcance. Cuando Andy iba a la Universidad del Cine, tenía que pedir LA cámara que había y conseguir la plata.

Andy: Sí, era un poco más dificil la difusión. Vos eras el único promotor de tu obra. La tenías que mandar en VHS. A veces tenías que mandar una copia en 16 o 35 mm a un festival a la loma del orto, y nunca sabías si llegaba. Y si lo hacía, te decían «muchas gracias, pero no». Y gastabas un vagón de guita y a fin de año, solo lo habías mandado a tres festivales. Hoy en día, si hiciste un corto que está bueno, va a hablar por sí solo. Es más democrático. Aconsejamos a los estudiantes que hagan un buen corto, pero corto de duración. Ya va a haber tiempo para cosas más largas.

Bárbara: Si querés que la gente lo vea, no puede durar más de 3 o 4 minutos. Los festivales ya no quieren ver películas de 17 minutos. Es genial que la gente se acerque y te pida ayuda. Nosotros les podemos dar consejos, pero uno se debe ayudar a uno mismo. Hoy la tecnología te permite rodar, editar y ver en un mismo día, y si no te gusta repetirlo enseguida».

Andy: Hay de todo. La gente te escribe: «Quiero ser actor y quiero ser famoso. ¿Qué me recomendás?». También hay una escala de grises. Gente que te transmite su amor por el cine. Pero siempre es algo personal. Hacer un corto hoy es más fácil que nunca. Lo importante es hacer. Si el primero te sale como el culo, hacé otro. Y así, hasta que alguno llame la atención.

Bárbara: Los chicos -de IT- se la pasaban haciendo cortos en sus ratos libres. Hacían videos muy divertidos. Y todo es práctica. Por ejemplo, uno de los chicos decía voy a escribir una escena y al otro día venían con algo escrito.

Andy: Hay dos así. Finn -Wolfhard- y Jack -Dylan Grazer-, pero Jack es peor.

Bárbara: Vos estás teniendo una conversación con Jack, y él está teniendo siete. Andy dice que hace un cortocircuito en las conversaciones.

Andy: Cuando estábamos con los pibes, ellos se sentaban alrededor de la mesa y estaba todo bien. Pero entraba Jack y electrocutaba a todos. Hay que prestar mucha atención cuando habla porque enseguida cambia de tema. Y cuando aparecía en el set, los chicos se contagiaban y parecían todos nerds. Y se iba y volvían a la normalidad. Un quilombo, pero era genial.

Justamente sobre IT, Andy admite que la película la realizó como fan de la obra original y de Stephen King, ya que creció con sus libros:

«Si sos cineasta -o querés serlo- tenés que entender que para hacer una película tenés que tener una visión. Y esa visión tiene que salir de adentro. Nunca vas a poder satisfacer las expectativas de todos los fans. Cada uno lee algo distinto del libro, entonces la única manera encontrar tu visión es mirando adentro. Yo lo que he hecho es buscar al niño de 14 años que leyó por primera vez el libro y encontrar mi respuesta emocional, que es algo que me quedó grabado. Lo primero pensé es llevar al cine lo que yo sentí. Desde ese punto es donde parte mi camino emocional. Esto lo leí hace treinta años. Que me pasó? Yo quería ser fiel, pero lo que se cuenta es lo que pasa en la vida. El primer amor, la primera pelea en el patio del colegio. Pasan cosas y uno es una esponja a esa edad que absorbe todo. Después no pasa más. Uno comienza a racionalizar todo. Y en mi caso, no hubo época más fuerte que la adolescencia», admite Andy.

Andy: Yo no sentía presión por la respuesta de King al guión, porque yo ya sabía que es un tipo muy abierto con las adaptaciones. Cuando leí su autobiografía, Mientras escribo, él admite que son cosas distintas las películas y sus libros. Carrie, que fue su primera obra tuvo una gran adaptación, pero después con El resplandor no quedó contento, por ejemplo. Lo importante era focalizar lo que era la historia para mí. La presión vino cuando se la quise mostrar. Hasta que él la vio no sabía lo que iba a pasar. Yo la vi 300 veces y a pesar de que hacés screenings, y tenés una noción de lo que la gente responde, no sabés si la película va a ser buena. Porque te perdés. Estás muy focalizado en todo, pero te vas. Por eso es tan importante verla con gente. Ver si los chistes funcionan, etc. Por eso, lo más importante del proceso es encontrar la visión. A grandes rasgos es la película que quería, pero también va por lugares que yo no esperaba. Es inevitable eso, y por lo tanto es muy bueno tener la posibilidad de filmar más. La mayoría de las películas financiadas por estudios tienen algo que se llama aditional shooting.

Bárbara: Si la película es buena tenés la posibilidad de volver a filmar algo muy cortito. Te dan 3 o 4 días. Si la película no está buena, te dan 3 semanas de rodaje. Y eso no está bueno.

Andy: En realidad es una gran solución. Porque una cosa es el guión, que se puede leer perfecto, pero en el medio del rodaje pueden pasar tantas cosas… Se vive y se experimenta de otra manera. En el rodaje la película toma vida. Muchas veces algo que pensás que estaba buenísimo no lo estaba. Pero, en este caso hubo mucha improvisación, especialmente todas las escenas cómicas. Siempre se buscaban variantes. Podía haber como quince versiones diferentes de un chiste. Si salía el gag a la primera, genial. Pero por ejemplo, la escena de los escupitajos estaba planteada distinta. El personaje de Ben mostraba la herida y le preguntaban si quería meterse al agua. No funcionaba. Después probamos tirar una coca al agua. Tampoco. Y después probamos que Finn escupía, pero el agua no se movía. Ok, dije, es un concurso de escupitajos. Y ahí, incluso desde el sonido estaba pasando algo. La escena era mucho más larga. Pero no quedó en la película.

Además de las anécdotas del rodaje, también los Muschietti reflexionaron sobre el trabajo en la industria hollywoodense, desde obra previa, Mamá, hasta IT.

Andy: Yo aprendí mucho desde el trabajo creativo.

Bárbara: Mamá fue una película independiente. Una coproducción española-canadiense y Guillermo del Toro nos ayudó mucho. Como para el estudio era tan barata, no se metieron para nada. El costo era de 11 millones. Ellos eso lo recuperan en la venta VOD en tres días. Y después no te joden. Si no les gusta la dejan en la repisa, si sale mal. O si hay un problema no le ponen un centavo a la promoción. Cuando salió la película, le fue bien, pero empezamos a desarrollar proyectos que se nos empezaron a caer porque quisimos empezar a trabajar con los estudios y tenés que estar esperando que las condiciones sean idóneas. Con Mamá, pasó que sabíamos la película que queríamos hacer, la hicimos y listo. Con los estudios no tenés ese poder y capacidad. Es horrible. Hay 80% de cosas sobre las que no tenés control. Hacer una película es un milagro porque no sabés cuantos accidentes positivos deben suceder para que la puedas realizar. Los ejecutivos con los que estás trabajando vuelvan todos los días. Si un lunes estás trabajando un proyecto con uno, pero al día siguiente lo despiden, ese proyecto queda enterrado. Cuando entra una nueva cabeza al estudio tiende a limpiar los proyectos que quedaron pendientes. Todo depende igual del amor que tenga el estudio por el proyecto. Si creen en el mismo, pueden pensar, incluso, si no está este actor, puede hacerlo este otro. Pero cada estudio se maneja diferente. Warner por ejemplo no agarra proyectos que sean parecidos a los proyectos de otros estudios. Es todo una cuestión de decisiones. Cada vez son más difíciles y comerciales las decisiones que toman los estudios. Y depende mucho también porque todos los estudios quieren ser comprados por otras compañías, Warner por AT&T, Fox por Disney; por eso hay que seguir apostando por el cine independiente.