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El fútbol o yo de Marcos Carnevale


Se estrena una nueva película con Adrián Suar: El fútbol o yo, dirigida por Marcos Carnevale y escrita entre ambos.

Pedro (Adrián Suar) es un fanático empedernido del fútbol. No puede pasar un minuto de su vida sin estar al tanto de alguno de los cientos de partidos que se juegan alrededor del mundo, sin seguir ningún equipo en particular si no todos.

Lo que en un principio parece algo gracioso y exagerado se le empieza a poner en contra cuando pierde su trabajo y a su mujer al mismo tiempo, la mujer con la cual armó una vida y hoy tiene dos hijos adolescentes. Su trabajo, porque descubren que se la pasa mirando partidos en horario laboral. Y su mujer, porque decide ya no soportar reuniones ni agendas marcadas por la incontable cantidad de partidos que él pretende seguir.

De estereotipos retrógrados y lugares comunes es que se nutre principalmente esta nueva película dirigida por Marcos Carnevale. Pedro es un enfermo del fútbol que nunca cae simpático, Suar lo interpreta irritablemente, con todos sus tics. Su mujer, Verónica (Julieta Díaz), se la pasa nerviosa e histérica porque su marido vive para ver fútbol mientras ella, que acaba de sufrir la muerte de su abuela, todavía no sabe qué quiere en su vida.

Cuando a Pedro le cae la ficha de las cosas que está perdiendo en la vida a causa de su adicción al fútbol, decide tratarse. Y entonces empieza a acudir a encuentros de Alcohólicos Anónimos, haciéndose pasar por un alcohólico.

Hay algunos secundarios pululando por allí, un Alfredo Casero haciendo de Alfredo Casero, un Rafael Spregelburd como el vecino que quizás termine de seducir a Verónica, unos prescindibles Federico D’Elía y Peto Menahem, entre otros. Poco tienen para aportar, incluso Julieta Díaz, actriz que ha logrado consolidarse a causa de su talento también en el cine y acá se la ve sobreactuada, haciendo lo que puede con un guion que no se sostiene.

El film intenta acercarse al argentino a través de esa pasión que tanto nos mueve que es el fútbol. Y puede que alguno se encuentre sonriendo de manera cómplice en algún momento, pero poco más. Los estereotipos machistas atrasan. Al hombre le gusta el fútbol, la mujer pertenece a la cocina. Y si hay una mujer a la que le gusta el fútbol, es una que intenta ser como un hombre, a lo Samantha Jones, quien textualmente dice en la primera temporada de Sex and the City comportarse como un hombre. Los sentimientos son para las mujeres, el sexo sin compromiso y el fútbol, para los hombres.

En la segunda mitad del film se apuesta a la comedia romántica, pero ya poco se puede hacer cuando un guion que además de no saber generar genuinas situaciones de comedia hace agua por todos lados y la química entre dos personas que se conocen y han trabajado juntos desde hace tiempo acá no aflora.

En conclusión

El fútbol o yo no funciona como comedia ni como película romántica ni siquiera como estudio a una adicción o matrimonio en crisis. Apela a chistes fáciles y lugares comunes y seguramente termine siendo un (inexplicable) éxito de taquilla marca Suar.

Puntaje 1 1/5
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