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Custodia compartida de Xavier Legrand


El actor francés Xavier Legrand debuta como director con Custodia compartida. En su ópera prima, el realizador presenta un thriller que ilustra uno de los temas de agenda de la sociedad mundial: la violencia de género.

La primera escena se sitúa en el despacho de una jueza. Allí se presenta a Miriam Bresson (Léa Drucker) y a Antoine Bresson (Denis Ménochet), una ex pareja que pelea por la custodia de sus dos hijos. Mientras que la abogada de la mujer acusa a Antoine de ser una persona violenta (hasta presentan una declaración del hijo menor, quien insiste en que no quiere ver a su padre), la de Antoine asegura que las acusaciones de Miriam no cuentan con pruebas sustentables.

En esta instancia, el guion se muestra ajeno a tomar partido por alguno de los dos personajes. Antoine y Miriam son presentados como dos personas comunes y corrientes. La decisión de elegir quién es el bueno y quién es el malo es algo que, en un principio, sólo queda a merced del espectador. Durante esa escena, Xavier Legrand no juzga a ninguno: los argumentos de ambos son sólidos. No se sabe quién miente y quién dice la verdad.

Finalmente la jueza dictamina que el padre podrá hacerse cargo de su hijo fin de semana por medio. Desde ese momento, la trama se aleja de lo que parecía ser un drama familiar para transformarse en un thriller. Con el correr de los minutos, la verdadera personalidad de Antoine comienza a salir a la luz. Lejos de ser aquel hombre manso que sólo quería pasar tiempo con su hijo, se empieza a entrever que es alguien agresivo y que representa una constante amenaza para todos.

Mientras que muchas veces en el cine se ve a directores/guionistas que utilizan personajes con el único fin de que expresen en voz alta cada cosa que ocurre porque de otra manera no saben o no pueden expresarlo, Xavier Legrand presenta un guion que logra decir todo sin necesidad de expresar nada explícitamente. Las cosas están implícitas y se logran entender de una manera natural.

Esto también se debe a la buena interpretación por parte de los actores (en especial de Léa Drucke), lo cual se ve particularmente reflejado en la escena de una fiesta: el ruido no permite escuchar las conversaciones entre los personajes, pero los gestos y las maneras en las que se mueven los actores dejan en evidencia que algo malo está a punto de ocurrir.

Custodia compartida además deja ver una de las grandes problemáticas que se repite a nivel mundial: el fallido accionar de los jueces frente a los casos de violencia de género. Las acusaciones que realiza Miriam durante el juicio parecen no tener importancia. Ni siquiera el hecho de que los dos hijos no quieran tener ningún tipo de contacto con el padre hace que se considere que hay algo extraño. Para la justicia francesa -y para la del mundo en general-, se considera que la mujer actúa por despecho y por capricho, y no como alguien que tiene miedo por su vida y por la de sus hijos.

En conclusión

El realizador Xavier Legrand logra mantener un clima de tensión constante a lo largo de toda la trama. Las actuaciones expresan todo sin necesidad de recurrir al diálogo. Custodia compartida es una película que refleja la justicia patriarcal que continúa vigente hoy en día.

Puntaje 4 4/5
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