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Competencia Vanguardia y Género BAFICI: Electro-Pythagoras de Luke Fowler y The Drunkard’s Lament de Jim Finn


Dos curiosos mediometrajes musicales. En uno, Luke Fowler hace un retrato de Martin Bartlett a través de su música y sus palabras; en el otro, Jim Finn presenta una narración epistolar que gira en torno a Cumbres borrascosas con un peculiar musical.

Electro-Pythagoras, de Luke Fowler

La película que dirige y escribe el artista y músico, además de cineasta, Luke Fowler explora vida y obra del músico electrónico canadiense Martin Bartlett. Lo hace a través de su música, de sus palabras e imágenes de archivo. Así, Bartlett es el que a la larga va contando sobre él pero también lo vamos conociendo a través de su obra, ya que el film nos inunda de su música (e incluso presenta material inédito hasta el momento).

No obstante, en la película de Fowler se accede a esta figura de una manera bastante experimental, como el propio Bartlett. Por ejemplo, no suele haber conexión entre lo que se escucha y lo que se ve. De hecho, las imágenes que predominan en el relato son las de Vancouver: diferentes rincones de aquella ciudad.

Como es evidente, no estamos ante un film que nos va a servir todo en bandeja. Al contrario, si no hay un conocimiento previo puede que se pierda un poco sobre los lugares que aparecen, que no son azarosos. Sin embargo, más allá de esto que podría provocar un film algo cerrado y distante, se lo siente dinámico incluso con un montaje que se permite jugar. Es probable que parte de su dinamismo e interés se suceda gracias a los textos de esa voz en off que lee cartas o extractos de los cuadernos que escribió el propio Bartlett, porque allí también hay gran parte de su alma. En ese hombre que intenta vivir, seguir adelante, relacionarse. Y, como dice en algún momento, “tratar de usar el arte para darle sentido a lo que no tiene sentido”. Así como en esas cartas discute cosas relacionadas a sus procesos musicales y carrera, se enfoca también, de un modo personal y cercano, en su vida privada como homosexual y su relación con el HIV.

Estamos entonces ante un retrato original, enigmático e hipnótico al mismo tiempo, e intimista. Una combinación extraña que logra cautivar en sus cuarenta minutos de duración.

The Drunkard’s Lament de Jim Finn

Jim Finn escribe y dirige un experimento musical sobre Cumbres borrascosas de Emily Brönte. Con imágenes de video bastante viejas y algunas bastante maltrechas como fondo visual, The Drunkard’s Lament es un relato epistolar y musical entre el hermano de Emily Brönte y un amigo.

Branwell Brönte descubre que su hermana Emily está escribiendo su primera novela. Y descubre también que un personaje se parece demasiado a una visión poco favorecedora suya. Así se ofrece a editarla y a sugerir diferentes cambios. Esto lo discute a través de cartas con su amigo Francis Leyland.

El film presenta una carta narrada en voz en off y luego una canción al respecto, así unas cuantas veces, siempre primero con la leyenda que nos ayuda a situarnos en fecha y de quién a quién está dirigida. En cada una de ellas, Branwell sugiere absurdos cambios sobre el personaje del que se siente un modelo.

Finalmente nos terminamos encontrando ante un relato curioso y divertido, en gran parte también porque las canciones resultan algo más pegadizas de lo que esperábamos.