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Competencia Latinoamericana: Carroña de Sebastián Hiriart


En Carroña, su tercer largometraje, Sebastián Hiriart (A tiro de piedra y Filosofía natural del amor) presenta un thriller psicológico que profundiza en las relaciones y en el amor.

La película sigue a Manuela (Paulina Dávila) y Gabino (Andrés Almeida), una pareja que decide ir a vacacionar a un lugar situado en la zona costera de Oaxaca para salvar su relación. Si bien desde un principio se puede ver, y sentir, la tensión que hay entre ambos, todo empeora con la presencia de King Black, quien instantáneamente se asume como anfitrión del lugar generando más conflictos entre los protagonistas.

A medida que pasan los días una fuerte tormenta se acerca a la costa. Mientras que el temporal se ve cada vez más cerca, las frustraciones y los rencores entre la pareja crecen más y más. La tormenta, a pesar de ser real, tiene un significado metafórico: todo se oscurece alrededor, el lugar paradisíaco desaparece y la relación, al igual que el clima, se vuelve poco a poco densa y peligrosa.

Carroña en su inicio parece tener todos los elementos de una película de terror: una pareja viaja a una playa casi desierta pero se siente un clima tenso alrededor, algo malo está a punto de ocurrir. A pesar de esto el conflicto principal se enfoca en la relación entre los protagonistas y en la muerte, pero del amor.

Competencia Latinoamericana: Carroña de Sebastián Hiriart

Si bien Carroña funciona a la hora de vencer los lugares comunes y predecibles de este tipo de películas, por momentos la trama parece no llegar a ninguna parte. El miedo, constantemente presente, parece estar sólo en la cabeza de los protagonistas y los momentos tensos, que sólo resaltan por su música desesperante, parecen no ir a ningún lugar.