Festivales

Comenzó el 19º Festival Buenos Aires Rojo Sangre: un paseo por la Competencia Internacional


Con la sede Multiplex Belgrano exclusivamente durante los primeros días a causa del G20 (a partir del domingo 2 de diciembre se suman funciones en Multiplex Lavalle), comenzó el festival de cine que reúne a los amantes del cine de terror. Este año el Buenos Aires Rojo Sangre vuelve a presentar una variada grilla de películas internacionales (y mucho cine latinoamericano), funciones especiales y actividades gratuitas.

Reborn

Dirigida por Julian Richards y escrita por Michael Mahin, Reborn cuenta con dos protagónicos interesantes para los nostálgicos: Barbara Crampton (quien hace unos años renació en el género, probablemente gracias a Adam Wingard y You’re next) y Michael Paré. La trama gira en torno a una actriz (Crampton) cuya carrera está estancada como ella misma desde que hace dieciséis años perdió a su hija. Pero las cosas no son como creía, y ese bebé al que no se preocupó siquiera por dar un entierro apropiado en realidad vivió y fue adueñado por un extraño empleado de la morgue que la crió encerrada. Esa niña, ya de adolescente, ve despertar en sí unos poderes telequinéticos y decide ir en busca de su madre.

Reborn más que una película de terror, durante gran parte del relato, se termina pareciendo a un drama de esos salidos del canal Hallmark, con una mujer que no puede seguir adelante porque no puede soltar y al mismo tiempo encuentra en esta joven que se le acerca y la cree actriz una nueva manera de reconectarse con quien fue en sus mejores tiempos. Y por allí, Paré haciendo de detective para acompañar el relato que va dejando algunos muertos en el camino.

No mucho más, aunque al final hay una pequeña sorpresa.

Vuelven (Tigers are not afraid)

De México llega esta película dirigida y escrita por Issa López. Una fábula protagonizada por niños en medio de un mundo horrible y violento donde sobreviven como pueden.

La protagonista es Estrella, una niña que recibe tres deseos de parte de su maestra en medio de un tiroteo, y al llegar a su casa se enfrenta a la noticia de que su madre está desaparecida. Cosas que pasan todo el tiempo. Pero encontrándose de repente sola se une a un grupo de niños huérfanos y juntos intentan sobrevivir en este mundo.

Más allá de introducir la fantasía (siempre en dosis justas) y una estética infantil, la película de López resulta, al mismo tiempo, cruda y realista. Porque es esa fantasía la que necesita Estrella y la que necesitamos nosotros para soportar un mundo tan horrible, y sin embargo a veces no hace más que acentuarlo. Un mundo donde cuenta con la fortuna de tener tres deseos y sin embargo cada uno se cumple de la peor manera.

Brutal y hermosa al mismo tiempo, vale mucho la pena ir a verla.

Isabelle

Dirigida por Robert Heydon y escrita por Donald Martin, Isabelle gira en torno a un matrimonio que en vísperas del nacimiento de su primer hijo se mudan a una enorme casa en un pueblo al norte del estado de Nueva York. Un barrio que se presenta tranquilo más allá de la presencia de una joven que no hace más que observarlos desde la ventana y de a poco parece enloquecer a Sarah, quien pronto pierde el embarazo.

Entre el drama de la pérdida de su hijo y el terror de fantasmas que parecen acecharla -aunque sólo ella los ve- se va sucediendo una historia que constantemente subraya lo que pasa y que se va tornando reiterativa.

Aunque obvia y simple, podría haber funcionado mejor si terminaba unos minutos antes, ya que tiene innecesarias vueltas de tuerca en su resolución. A la larga termina resultando una película poco original y lograda.

Soy tóxico

Una de las películas argentinas de la competencia es dirigida por Pablo Parés y escrita junto a Daniel de la Vega y Paulo Soria. Una de zombies post-apocalíptica.

Esteban Prol y Horacio Fontova son los principales protagonistas de esta historia sobre personas intentando sobrevivir en medio de una tierra que fue azotada por un extraño virus que convierte a las personas en “secos” (el nombre que eligen acá en lugar de zombie). Una supervivencia que los lleva a enfrentamientos varios, ya que a la larga el monstruo más peligroso muchas veces termina siendo el hombre.

Hay una notable producción y arte para crear este país post apocalíptico pero el guion conduce a una trama tan predecible como forzada. Además se toma demasiado tiempo para mostrar este escenario y poco para desarrollar los personajes.

Abrakadabra

Otra representante argentina es la nueva película de los hermanos Onetti, de regreso, tras Los olvidados, al giallo.

La trama que gira en torno a un mago (hijo de otro mago que supo ser prestigioso pero murió en medio de un acto propio) es muy simple, demasiado, más allá de que al principio parezca enrevesada y algo recargada, y sin embargo funciona porque es redonda, cierra por todos lados. No obstante, lo que se destaca no es otra cosa más que el estilo, si bien ya lo habían hecho antes acá está llevado a un nivel de perfección llamativo a la hora de presentar una película como si fuese de la misma cuna de donde nació el subgénero que tanto aman los Onetti.

Abrakadabra está en cada detalle, desde el doblaje y los créditos en italiano, hasta los planos y movimientos de cámara, los looks de las actrices, y la paleta saturada de colores. Así, la película aunque no sea nada original no deja de ser una valiosa carta de amor al giallo y será disfrutada por quienes compartan ese mismo sentimiento.

Punto muerto

El último de los realizadores argentinos en ser parte de la Competencia Internacional es Daniel De la Vega con su policial negro: Punto muerto. En ella pretende emular, homenajear y casi hasta interpretar el subgénero, no sólo desde lo cinematográfico sino también desde lo literario. La trama tiene como protagonista a un famoso escritor de policiales, Luis Peñafiel, cuya saga sigue siempre a un mismo detective y un mismo asesino. Camino a una serie de conversaciones se encuentra con el crítico despiadado Edgar Dupin, que se la pasa destruyendo su trabajo, y un joven admirador, Gregorio Lupus, que pretende seguir sus pasos. Estos personajes confluirán en un hotel comandado por Irene Ocampo donde de repente aparece un muerto en una habitación cerrada y todo comienza sospechosamente a parecerse a una de sus novelas.

De la Vega apuesta no sólo al blanco y negro para su película, sino a un estilo de cine clásico ya desde los créditos y la música. En el medio consigue generar misterio y al mismo tiempo imprimirle humor y consigue lo mejor de sus actores, donde sin dudas sobresalen Osmar Núñez y Luciano Cáceres.

Aunque el final se resuelve algo apresurado y embrollado, haciendo de todos modos caso al estilo de desarrollar al tipo de policial que homenajea, Punto muerto resulta un film logrado y entretenido, atrapante y lleno de referencias, sobre todo literarias (algunas muy evidentes, como las que conciernen al padre del policial: Edgar Allan Poe).