Festivales

Cine latinoamericano en el Chicago Film Festival


Del 16 al 27 de octubre se realizó en Illinois el Festival Internacional de Cine de Chicago. Acá, un repaso por algunas de las películas latinoamericanas que se proyectaron en la Ciudad de los Vientos.

Dos de las películas que se pudieron ver en el festival ya se han estrenado por nuestros pagos. Una de ellas es Iniciales S.G., en la cual Diego Peretti interpreta a un decadente y patético actor que sólo consigue hacer de extra y cuenta en su currículum con un álbum de canciones de Serge Gainsbourg en castellano. La película que dirigen Rania Attieh y Daniel García es una propuesta distinta y fresca, una comedia dramática que logra sacar lo mejor de su protagonista, aunque es difícil de mantener durante todo su metraje cuando no se consigue nunca empatizar con su personaje principal.

Otra propuesta fuerte que se encuentra en carteleras es la última película del director uruguayo Federico Veiroj. Este salto en producción también se refleja en el hecho de que Así habló el cambista fue la elegida por Uruguay para enviar a los Premios Oscar, aunque estamos ante una coproducción. Adaptación de una novela de Juan Gruber, la película sigue a Humberto Brause (Daniel Hendler), un hombre que desde adolescente y apadrinado por el experto Schweinsteiger (Luis Machín) se introduce en el mundo de las operaciones cambiarias y logra enriquecerse y llevar adelante, al menos en apariencia, un matrimonio con la hija de su maestro. Sin embargo, algo huele a podrido y, con humor y un poco de absurdo, Veiroj se posiciona como un director a tener en cuenta, aunque no supere sus predecesoras películas más pequeñas y sencillas.

De Uruguay (en coproducción con Argentina) también llega Alelí, la nueva película de la directora Leticia Jorge Romero (Tanta agua). En ella se retrata a una familia, tan disfuncional como todas, que parece terminar de resquebrajarse luego de la muerte del padre y en vísperas de la venta de la casa en la playa cuyo nombre son las iniciales de sus hijos (a excepción de Silvana, la más joven, que nunca fue incluida porque nació más tarde).

En la primera escena, mientras discuten los planos de la casa para armar un contrato de venta, se corta la luz y todo proceso queda interrumpido. A partir de ese primer percance, la película se mueve entre sus protagonistas que, en medio del duelo, chocan y se reencuentran entre sí, con necesarias dosis de humor y de drama. Un film poco original, aunque no por eso menos agradable ya que se siente el amor hacia sus personajes, esos adultos a los cuales les cuesta mucho comportarse como tales.

El príncipe es una película chilena en coproducción con Argentina y Bélgica. Dirigida por Sebastián Muñoz y adaptada de la novela homónima de Mario Cruz, narra la llegada de Jaime, un joven chileno, a la cárcel. La primera imagen es de un cuello tajeado y la sangre que se derrama por el piso. Ese crimen no se retomará hasta el final, prefiriendo enfocarse en el proceso de inserción en el mundo carcelario. Porque cuando llega a la cárcel, un hombre respetado que lleva largos años allí, lo convierte en su protegido. Claro que nada será color de rosa y, aunque en general se apueste por un tono intimista, la sangre corre.

También de Chile se vio el documental de Patricio Guzmán, La cordillera de los sueños. Con una mecánica voz en off que deja en evidencia los años que ha vivido el realizador alejado de su Chile natal, el film comienza como un documental con la Cordillera de los Andes como sujeto principal. Aunque esto no deje de ser cierto, después de admirarlas y reflexionar sobre su posición y el misterio que las rodea, el film es también un retrato sobre el país. Esa cordillera que es el punto de partida de la película, que protege del afuera pero no puede protegerlos de ellos mismos, el golpe militar que alejó a tantas personas como al propio Guzmán pero también mantuvo inertes a otros como el realizador Pablo Salas, quien aparece bastante tiempo dando testimonios de otra época que aún sigue muy presente en la memoria. “Tal vez esas montañas sean la puerta de entrada que me ayude a comprender el Chile de hoy”, reflexiona Guzmán, uno de estos cineastas que escriben y filman la memoria del futuro, como define su colega Salas.

Por último otro documental, esta vez desde Brasil, es Waiting for the Carnival (Estou Me Guardando Para Quando O Carnaval Chegar), con el cual el realizador Marcelo Gomes retrata un pueblo de su infancia, Toritama. Por qué de repente ese lugar se convirtió en la capital del jean y juntó a mucha gente que se fue a vivir ahí buscando un trabajo que, además de darle dinero, le brindara la sensación de cierta independencia. Gomes retrata a diferentes personas que trabajan en estas llamadas “facciones”, pequeñas fábricas, donde cada persona trabaja las horas que quiere y gana dinero a partir de la cantidad de prendas realizadas. Claro que esto no es tan idílico como parece, ya que en su afán de hacer más dinero pueden pasarse allí de la mañana a la noche, con sólo unos recreos para comer. Pero eso no es lo único que intenta comprender Gomes, sino el hecho de que para el carnaval, durante varios días, todas estas personas dejan Toritama prácticamente desierta, se escapan de ese lugar para relajarse y disfrutar en la playa aun teniendo que vender los electrodomésticos que utilizan en el día a día con tal de irse. Porque ese escape es necesario, después de esos días se volverá y la vida continuará.

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