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El año del León de Mercedes Laborde


La ópera prima de Mercedes Laborde, El año del León, explora el universo femenino a través de un duelo, con un destacado protagónico de Lorena Vega.

Mercedes Laborde va delineando de manera sutil a sus personajes y las relaciones que se tejen entre ellos. Así, al principio vemos a Flavia (Lorena Vega) en la puerta de la casa de Mónica, quien le pide si Lucía se puede quedar unos días con ella. A Flavia se la ve algo desorientada, incómoda tal vez. Pero acepta.

De a poco vamos descubriendo que Flavia perdió a su pareja y Lucía es la hija que él tuvo con su mujer anterior. Una nena que tiene su lugar en ese departamento que supieron compartir y que disfruta de pasar tiempo ahí. Pero Flavia todavía tiene un duelo por transitar y le resulta muy difícil hacerlo con la presencia de esa niña que le recuerda que con ella ese hombre no tuvo un hijo, y en un departamento que le queda cada vez más grande.

Laborde (que escribe y dirige) sigue a su personaje principal intentando llevar su vida como puede. En el trabajo, en reuniones de amigos, con alguna conquista ocasional. Rehacer su vida, una vida que parece haber quedado en pausa, que podría haber parecido resuelta hasta que sucede algo que irrumpe y lo cambia todo, lo detiene. ¿Cómo se empieza de cero? parece preguntarse ella constantemente, mientras arma bolsas con ropa de su difunto marido y da de baja tarjetas y obras sociales. La vida parece la misma y sin embargo no lo es.

La presencia de Lucía no resulta intrascendente. La pequeña intenta relacionarse con ella, como probablemente siempre supieron hacerlo, pero a Flavia no le sienta bien. Ella no es su madre y de repente se ve obligada a retarla. A la larga, son dos mujeres distintas, de diferentes generaciones, transitando cada una un duelo que es el mismo pero diferente para cada una. Cada una con un vacío que busca llenar a su manera.

Con un registro naturalista, Laborde va siguiendo a su protagonista y, de a poco, seremos testigos de la necesaria transición que irá sufriendo. Y también de lo imprescindible que terminará resultando la presencia de la nena y cómo esa relación también va a tener que rehacerse, que ya no puede ser la misma.

En conclusión

El año del León es una potente ópera prima que se destaca por lograr retratar el complejo universo femenino de una manera intimista y naturalista. Con una puesta en escena más bien minimalista y pocos personajes, es una historia de transición bien contada que aprovecha además para explorar otro punto de vista sobre la maternidad.

Puntaje 4 4/5
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