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33° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata: Vendrán lluvias suaves de Iván Fund


Lo nuevo de Iván Fund es una película con el estilo del director pero esta vez con una historia protagonizada exclusivamente por niños.

Un día de verano que se corta la luz, los adultos no despiertan. Sumidos en una especie de sueño eterno -o al menos provisorio-, los niños despiertan como de costumbre y se encuentran como si estuviesen solos en el mundo, pues los adultos no son más que cuerpos arrojados sobre la cama, no muertos, simplemente durmiendo.

Si los adultos no despiertan y los niños se quedan solos, el hermano menor de una de las protagonistas no estará con nadie en su casa. Es entonces que deciden ir a buscarlo, en un principio desenvueltos por la ausencia de la mirada adulta pero, con el paso del día, algo más preocupados, en especial una chica con la que se encuentran en el camino, la mayor, que teme cumplir años y no poder despertar. Y ese trayecto, esa road movie a pie, es el que va a narrar Fund en Vendrán lluvias suaves.

Un mundo sin adultos, con niños y mascotas que quedan olvidados y vagando. Es eso principalmente la película, un andar. No hay grandes conflictos ni mucha acción, y sin dudas la película no lo necesita, no para lo que el director, junto a su coguionista Tomás Dotta, pretende contar. En el medio, placas con fragmentos de cuentos infantiles presentan esta especie de viñetas o capítulos.

Fund apuesta a la contemplación, al estilo de cine observacional que tan bien maneja, y no necesita más que eso, una destacable fotografía y un grupo de pequeños actores que le sigan el rastro. La infancia que narra Fund es hermosa pero está llena de terrores que en principio le pertenecen a los adultos.