El hijo del cazador (2018) TRAILER // The son of the hunter from Germán Scelso on Vimeo.

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33° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata: El hijo del cazador de Germán Scelso y Federico Robles


El hijo del cazador es un documental sobre un hijo que denunció a su padre como represor durante la última dictadura militar en Argentina.

Luis Alberto Quijano es hijo de un militar genocida durante la dictadura militar del ‘76 condenado en la megacausa La Perla, centro de detención y desaparición en Córdoba. y es el protagonista de este film codirigido por Scelso y Robles.

También él es un militar y fue desheredado de los bienes materiales que le correspondían, según cuenta, por su diferencia sobre el accionar de su padre durante aquella nefasta época.

Los directores comienzan el documental con imágenes de archivo televisivo de la primera aparición pública del protagonista en un noticiero contando su verdad, para luego introducir el material propio: una entrevista con fondo negro y él mirando a cámara relatando su historia, sin que se oigan las preguntas o intervenciones fuera de campo.

Alguien dijo por ahí que con algunas personas no se necesita más que ponerles un micrófono y dejarlas hablar porque se hunden solas. El protagonista de El hijo del cazador es un claro ejemplo. Su discurso, casi desde el comienzo, muestra contradicciones y fallidos que un espectador atento y conocedor del tema de los DD.HH. advertirá: habla de guerra civil, dice subversivos, y jamás pone en primer lugar a las víctimas como tales, más bien antepone su situación personal y familiar como razón de su confesión (denuncia que su padre lo llevó a “trabajar” con él en los operativos de terrorismo de estado a los 15 años). Para cuando asista al juicio con una gorra de la Armada Argentina ya es difícil no ver lo real detrás de la máscara y mucho menos la provocación.

No obstante, inteligentemente, la misma construcción del documental procura ir generando, sin manipular el testimonio ni forzar declaraciones, una empatía del espectador para con el protagonista que demuestra lo inquietante de estos personajes que son el ejemplo medio de la sociedad: con una pátina de progresismo bienpensante más la victimización necesaria y el sentido común que cuando explota se vuelve de un fascismo recalcitrante como el que está, lamentablemente, cada vez más presente.

El mal está entre nosotros y no se ciñe a estereotipos reconocibles, camina libremente procurando pasar inadvertido y mezclar todo a beneficio propio y para cuando Quijano casi cierre el documental despachándose con un discurso que raya la apología del delito ya estamos frente a un espejo que refleja a una mayoría aunque no se quiera ver.