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33° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata: Entre dos aguas de Isaki Lacuesta


Isaki Lacuesta toma un personaje de su película La leyenda del tiempo y presenta un drama que lo tiene a él y a su hermano como protagonistas de una historia dura y dolorosa como la vida misma.

En su documental La leyenda del tiempo, Isaki Lacuesta retrataba, entre otras, la historia de un niño gitano que pierde a su padre. Ese niño es Isra, y lo que hace Entre dos aguas es reencontrarse con este personaje, muchos años después. No hace falta tener vista la primera película para comprenderla, no obstante hay fragmentos de ese Isra joven cuyas líneas se conectan fuertemente -aunque sea por oposición- con lo que se narra aquí.

Cuando Isra sale de la cárcel, regresa a San Fernando e intenta recuperar parte de esa vida que dejó atrás, una vida que de todos modos nunca lo conformó. Volver a su mujer y a sus pequeñas hijos son parte del regreso al hogar que también significa un reencuentro con su hermano, que ha vuelto recientemente de estar embarcado de una misión en Somalía y las Seychelles.

El reencuentro de ambos hermanos y la vuelta al lugar de donde vienen los va acercando a un pasado doloroso que nunca pudieron superar, con la violenta muerte del padre siempre presente en sus vidas. Lacuesta, que escribe el guion junto a Fran Araujo e Isa Campo, pone en evidencia el brusco pasaje que puede haber entre la niñez y la adultez.

Entre dos aguas es un drama que expone la resignación, la desesperanza. Si bien la postura de los dos hermanos es distinta (Isra no siempre sabe si quiere vivir, o hasta cuándo, o si va a poder seguir viviendo de ese modo, trabajando para ganar unos pocos pesos, y no le importa volver a meterse en esos terrenos peligrosos que lo llevaron a la cárcel; Cheíto por su lado cree que la vida consiste en trabajar y formar una familia y esas son dos cosas que tiene, por lo que no necesita mayores aspiraciones), prevalece en el aire la sensación de desamparo.

Entre los dos hermanos hay diferencias claras y éstas también se encuentran en el hecho de que sin dudas uno resulta más atractivo de seguir que el otro y sin embargo el relato intercala ambas líneas y cuando se enfoca más en el personaje de Cheíto se estanca un poco.