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31º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata: Los Ganadores, de Néstor Frenkel


Un filme que encuentra un desfile de personajes atractivos y extravagantes y los vuelve carne de cañón.

Siguiendo una obsesión por ciertas personas particulares el director se topa con un mundo bastante excepcional que es el de los premios. Infinidad de asociaciones que otorgan premios y de personas que quieren ser reconocidas con ellos. Después de hallar al protagonista el documental se centra en él, su programa de radio y tv y la ceremonia de premiación “Estampas de Buenos Aires” tanto desde la convocatoria pasando por la organización y el mismo evento de entrega mostrando el negocio que rodea al mismo y las distintas situaciones que se deben sortear en cada paso.

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Néstor Frenkel se desliza por una delgada línea que siempre está al límite entre construir una especie de comedia descriptiva de un mundo desconocido y un menosprecio evidente para con el universo documentado. La mayoría de las veces triunfa esto último que se refleja en el material finalmente seleccionado, en las situaciones editadas, en la música con la que refuerza esa mirada, en la posición de la cámara, en la repetición de errores, transas y gustos de clase que llevan a una risa fácil y despreciativa, la decisión de reírse del otro y no con el otro. La escena de la presentación de una persona (más allá de las razones que avalen su calidad de cuestionable organizador de premios) casi al comienzo del filme sosteniendo durante un tiempo prolongado su rostro a cámara, delata lo que el director, más allá de sus enunciados fines, finalmente ofrece como producto final.

Cualquiera de esos momentos reflejados en unos hombres y mujeres que defienden valores conservadores y reaccionarios o simplemente vacuos y llenos de lugares comunes podrían haber sido filmados con una mirada a la misma altura y no con el cinismo y la superioridad que lamentablemente termina siendo la forma elegida y además hay algo de clase que pareciera estar tiñéndolo todo si se elije contarlo en ellos y no en tanto otros premios (el mismo Festival de Cine que lo cobija en una de sus competencias que algún año premió una banda de sonido que no era la del corte final) que también adolecen de los mismos vicios, rumores y desaguisados.