Festivales

2 Jornada del Festival Internacional de Cine Independiente de Cosquín FICIC


Con un público entusiasta que llenó las salas se desarrollaron las proyecciones del viernes.

Con la exhibición de Gorri dio comienzo la retrospectiva que el Festival le dedica a Carmen Guarini que también trae Jaime de Nevares, último viaje, El diablo entre las flores, Meykinof y su última producción Ata tu arado a una estrella. La directora va a estar presente el sábado y también presentará el libro Diálogos de cine. Fernando Birri / Carmen Guarini.

También inicia la retrospectiva de André Novais Oliveira que se compone de Domingo, Ela volta na quinta, Fantasmas, Pouco mais de um mes, Quintal y Temporada.

Dos películas argentinas que forman parte de la Competencia de Largometrajes tuvieron su pasada. Construcciones de Fernando Restelli que participó de la Competencia Argentina en el Festival de Mar del Plata y Río de Santiago Canel, un estreno mundial.

En la amable docuficción de Restelli a partir de la mirada sobre la construcción edilicia en Córdoba se va desarrollando ante nuestros ojos, a través de la cotidianidad de Pedro, un vigilador nocturno, y su hijo Juampi, la confección de los vínculos de los protagonistas. Con una cámara que logra invisibilizarse y da lugar a la naturalidad y ciertos pasos de comedia que parten de la vida misma y el trato diario de la convivencia mientras el afuera (que habla de esos seres comunes en abstracto y delinea y presiona, de alguna manera, sobre sus vidas), desde la radio y la televisión, se contrapone brutal y claramente, sin necesidad de explicitaciones con el retrato sensible y sincero de esas mismas vidas aludidas pero “actuadas” en primera persona.

Río es una mirada fragmentada que desde la coralidad de las historias nos sumerge en las despedidas y los amores sin final o con finales dolorosos y no queridos. Atravesando lugares (Hollywood, Tijuana, Río, Buenos Aires), mezclando texturas (filmación digital y analógica), desarrollando historias donde lo literario se apodera de lo visual, el tono tristón y de abandono se vuelve central. El agua como eje transversal se cuela entre los intersticios de la narración y domina los decires, licuando sentimientos y forjando una liquidez que a veces diluye y a veces arrasa, más o menos poderosa.

Suburban Bird del chino Sheng Qiu cerró el día acercando una historia donde el tiempo cíclico domina la narración alterando la linealidad y proponiendo nuevas posibilidades de percepción sobre las vidas. Una ciudad que va tornándose más difícil de encasillar, volviéndose un lugar extraño y extrañado, soporta cambios de mejora y/o sucumbe a movimientos de fractura y disolución que llevan a la necesidad de tomas de medida para su evacuación. Un grupo de niños compañeros de escuela o un grupo de jóvenes adultos compañeros de trabajo se espejan y reflejan mezclando pasado, presente y futuro mientras sus vidas parecen, sin que ellos lo noten, encerradas en una rueda sin fín. Todo filmado con una puesta en escena que hace uso inteligente de los procedimientos cinematográficos desde el zoom con encuadre, hasta los travellings y los efectos cromáticos que fluyen con una naturalidad asombrosa.