Festivales

19º Festival Buenos Aires Rojo Sangre: Competencia Internacional 2


El BARS 19 llega a su final y va dejando en su recorrido un interesante panorama del género a nivel mundial.

Competencia Internacional

RONDO

Rondo comienza narrada por una voz en off (que luego aparecerá y desaparecerá cuando quiera) que hace lucir a la película como algo totalmente diferente a lo que luego se verá. Pero en un principio nos presenta a su protagonista, Paul, un joven veterano de guerra que sin saber cómo seguir con su vida es enviado por su hermana a una terapeuta. Una mujer embarazada que habla sin escuchar y le sugiere un lugar que podría revitalizarlo. Al llegar allí, lo que parece en un principio una curiosa, aunque inquietante, propuesta sexual termina del modo menos esperado cuando observa, fuera del lugar donde tenía que estar esperando su turno, lo que podría pasarle si sigue él.

Escrita y dirigida por Drew Barnhardt, esta película norteamericana va mutando. Después de ese comienzo de fábula irónica con la voz en off, la sangre aflora y todo se va tornando impredecible. Cerca de la mitad hay incluso una ruptura muy fuerte y la protagonista pasa a ser la hermana, esta mujer que no habla demasiado pero está siempre atenta. Y el final donde todo confluye, donde todo debería explotar y, si bien sucede, lo hace de una manera poco inspirada para lo que venía prometiendo.

Rondo está compuesta de muchas planos y escenas largas que, aunque tienen una aparente intención de enrarecerlo todo, hacen que el film se sienta bastante estirado. Y, lo peor, insulso.

VIOLENTIA

Dirigida por Ray Raghavan y escrita junto a Nick Purrier, Violentia cuenta con una trama de tópicos actuales y necesarios: empieza con un estudiante y un arma en la secundaria, disparando y matando a sus compañeros.

Luego la historia presenta a su protagonista, un ingeniero que logra recrear memorias pero no cuenta con el apoyo necesario. Hasta que llega a él una doctora que trabaja para el gobierno y le cuenta de su proyecto para curar la violencia y lo necesario que podría ser su trabajo. Si bien él no quiere aceptar, cuando su hija es asesinada en un tiroteo en la escuela cambia de opinión porque entiende que la violencia tiene que ser erradicada.

Allí entra en juego otro personaje: el de un delincuente que ahora funciona como ratón de laboratorio. Primero con la creación de una especie de suero que lo hace sentir físicamente mal cada vez que piensa o está por hacer algo malo (a lo La naranja mecánica), y luego, en especial tras la muerte de su hija, introduciéndose aún más en su mente para entender los mecanismos con los cuales logra escapar de eso y al punto de recrear y ver qué sucede con esos cambios. ¿Por qué una persona es violenta? ¿Qué lo lleva a eso?

Lo que empieza como un interesante espejo de una realidad latente se va tornando una historia donde ya será cada vez más difícil distinguir qué es real y qué no. Donde incluso los personajes pueden revelarse como otros.

Este film canadiense se enrosca demasiado en sí mismo y, a la larga, si bien deja bien en claro lo que quiere contar, la forma resulta fallida.

I’LL TAKE YOUR DEAD

Después de The Drownsman, Bite y Let her Out, lo nuevo del canadiense Chad Archibald es una historia sobre un hombre que vive en una granja alejada de la sociedad junto a su pequeña hija. Pero no tiene un trabajo normal, por cuestiones de la vida se convirtió de manera requerida en una persona que desaparece cuerpos. Como otras veces, acuden a él después de asesinar a unos jóvenes de una pandilla. El problema empieza cuando descubre que no terminaron su trabajo con una muchacha.

Sin saber mucho cómo actuar en esa insólita situación, la cura pero la mantiene cautiva atada a una cama. De a poco la muchacha y la hija, que al vivir ahí aislada no tiene mucho contacto con el mundo exterior, se van relacionando en medio de una película que parece más un drama oscuro.

Y sin embargo a medida que se va sucediendo no sólo descubren los asesinos que la muchacha todavía está viva, sino que sale a la luz otra parte de la trama apenas expuesta en los primeros minutos y que la acerca a lo sobrenatural.

Así I’ll Take Your Dead, escrita por Jayme Laforest, parte de una premisa simple y funciona aun cuando es ante todo un drama familiar. Y sigue poniendo a Archibald en esa lista de realizadores a seguir.

THE LAPLACE’S DEMON

La representante italiana de la competencia internacional es una película dirigida por Giordano Giulivi y escrita junto a Duccio Giulivi, una curiosa propuesta en blanco y negro y con una cuidada producción que se sucede dentro de una mansión aislada en medio de una isla.

Personajes que pronto se darán cuenta de que son parte de un experimento. ¿Se puede predecir científicamente todo en la vida? Así como ellos han logrado predecir la cantidad de piezas exactas en las que se puede romper un vaso de vidrio al estallarse junto al piso, un misterioso anfitrión cree poder hacer lo mismo con las reacciones humanas.

En el medio, un modelo de la casa donde se encuentran presenta ocho peones que se van a ir moviendo de la misma manera en que cada uno de estos invitados, como para dejar en evidencia la posible predicción sobre sus acciones.

Aunque de un ritmo al principio pesado y enrevesado entre tanto personaje, The Laplace’s Demon pone en evidencia la terrible idea de que no tenemos control aún, de que todo lo que sucede está escrito de antemano. Sin embargo al complejo guion (que se torna más simple y algo subrayado en su resolución) se lo come la estética, con ese blanco y negro y planos que rememoran a las primeras películas de Mario Bava.