Festivales

17º Festival Buenos Aires Rojo Sangre BARS: Tercera Jornada


Continua el 17º Festival Buenos Aires Rojo Sangre BARS, con una gama de películas de género.

Tonight she comes, de Matt Stuertz

Con una placa que indica que este film debería verse al máximo volumen empieza un relato con mucha sangre. Tras un prólogo intrigante y luego de que aquella chica que vemos allí desaparezca, dos amigas suyas, un cartero que llega hasta una cabaña para dejar un paquete junto a un amigo, y una familia extraña confluyen en esa cabaña y se verán parte de un extraño ritual. “Estilísticamente” muy atractiva, Tonight she comes juega a ser cada vez más extrema al mismo tiempo que divertida. “Extrañísima”, no lo suficientemente rockera (aunque sí algo carpenteriana en su soundtrack) como uno podría imaginar tras esa placa inicial (que por ejemplo le quedaría perfecto a una película como The Devil’s Candy) pero siempre apostando a lo excesivo, la película formada por un grupo de elementos tan básicos del cine de terror como adolescentes, sexo, alcohol, un culto y una cabaña en el bosque, y entrega algo totalmente inesperado. Ideal para fanáticos del splatter, no mucho más para el resto.

Daylight’s end, de William Kaufman

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Carpenter sigue y seguirá influenciando a los directores de género y en esta película es bastante evidente. Su protagonista Rourke, interpretado por Johnny Strong, también a cargo de la banda sonora (que musicaliza las escenas de acción con mucha emoción pero acercándolas un poco a un trailer de algún videojuego), es una especie de Snake Plissken, acá tratando de sobrevivir por sí mismo a una Dallas infestada de unos vampiros-zombies (zombies que viven de noche porque el sol los quema).

Cuando Rourke salva a una mujer tras ser emboscada en medio de la carretera, ésta lo dirige hacia un refugio donde un grupo de personas se protegen e intentan sobrevivir hasta poder salir y llegar a algún lugar a salvo de aquellas criaturas. La película que además cuenta con la participación del actor Lance Henriksen, tiene un buen desarrollo de personajes y del conflicto. Más allá de un presupuesto bajo, está bien dirigida y con mucho hincapié especialmente en las escenas de acción.

Es una película que se tomaron muy en serio y su resultado es notable, aunque lo cierto es que algunas cuotas de humor le hubiesen aportado mayor frescura. No deja de ser una de las opciones más entretenidas que dejó el Buenos Aires Rojo Sangre.

Let her out, de Cody Calahan

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De Canadá llega esta película que pone en el centro a Helen, una joven sin familia (el prólogo explica un poco el modo en que ella llega al mundo, hija de una prostituta que es violada y que no quiere tener el hijo y al atentar contra él termina falleciendo) que vive con su mejor amiga y lleva una vida más bien solitaria. Pero de a poco comienzan a pasarle cosas que no puede explicar y que hacen creerle que está heredando cierto estado mental en el que seguramente su madre se encontraba. Comienza a llevar a cabo acciones inexplicables para ella de las que ni siquiera se acuerda pero vuelve en sí con todas las pruebas de que evidentemente así lo hizo.

Cuando va al médico, la doctora le explica que tiene una hermana gemela que no terminó de desarrollarse y es una especie de tumor que debe ser extirpado. Sólo tiene que quedarse tranquila unos días más y ella desaparecerá. Pero esos tres días se tornan eternos a medida que cada vez tiene menos control sobre sí misma y pone en peligro incluso a su querida amiga Molly.

Un thriller bien manejado, con una factura técnica notable, la película retrata la dualidad del modo más explícito posible, pero también perturbador y oscuro.

Una novedad

Child Eater, Erlingur Thoroddsen

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Basado en el cortometraje que el mismo director realizó hace unos años, Child Eater es una fábula oscura que tiene como centro a un villano producto de una leyenda que cuenta que al quedarse ciego comenzó a comer ojos de niños creyendo que así iba a poder volver a ver.

Helen es una joven que trabaja de lo que puede y se encuentra en un dilema que mantiene en silencio al saberse embarazada. Cuando hace de niñera de un pequeño niño sin madre, ve aflorar todo su instinto de protección para con él al desaparecer y descubrir pronto en manos de quién.

En Child Eater hay una buena construcción de climas, con el bosque como marco, ese lugar tan vasto, oscuro y misterioso. También es cierto que en algún momento se la siente un poco estirada pero no deja de ser una propuesta muy disfrutable.